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Dirigente del sector advirtió que los empresarios están cansados de perder dinero y hasta manejan la posibilidad de parar la actividad. Por ahora están expectantes de la medida que tome el gobierno pero aseguran que la situación no da para más
La sonrisa de las pymes de biodiesel se fue apagando desde hace dos meses ya que de tener un proyecto vislumbrando un gran desarrollo por parte del ministerio de Planificación, las empresas pasaron a percibir pérdidas millonarias. Además, la desregulación de los precios no se concreta y la preocupación es general, donde los empleados ven titubear sus puestos de trabajo.
Hace unas semanas Julio De Vido se comprometió a regularizar el precio del biodiesel en una reunión con el Sindicato de Trabajadores de Petróleo de San Lorenzo, algo que aún no se concretó. Pero la situación no es de coyuntura sino es un problema que no deja de preocupar a las pymes, las cuales algunas piensan en cerrar las puertas si esto no se soluciona rápido, según contó Rubén Pérez, presidente del sindicato mencionado.
Se hartaron de perder. En estos días hablé con el titular de una empresa y me dijo que se que ya lleva perdidos unos 500 mil dólares, porque venden por debajo del costo el biodiesel, con los precios de septiembre. Además barajó la posibilidad de parar la actividad hasta que se regularice todo. Los empresarios están expectantes de lo que pase, dijo Pérez.
En agosto y septiembre hubo un estancamiento en los precios del biocombustible debido a la resolución 295, medida que complicó a las productoras ya que el insumo básico sube mes a mes. El problema es que las productoras no pueden trasladar los costos debido al mencionado congelamiento de precios, lo que les genera grandes pérdidas.
El dirigente insistió con la posibilidad de tomar medidas de fuerza, con cortes de ruta: Estamos evaluando con la federación y demás trabajadores del país tomar mayores medidas. El tema es que no es nada fácil, es muy difícil la situación, pero seguramente tarde o temprano haremos algo al respecto.
Un ajuste sin embargo, es resistido por las petroleras. Por Ley 26.093, desde agosto las destiladoras deben mezclar el gasoil y las naftas con al menos un 7 y un 5% de biodiesel y bioetanol, respectivamente. A la devaluación del dólar, que encarece la importación de aditivos y otros insumos, y al aumento del costo laboral, ahora también le vamos a tener que sumar el incremento del precio del biodiesel, que complica cada vez la rentabilidad del sector de downstream, precisó un importante directivo de la industria al medio LPO.
Ahora resta esperar lo que decidan las autoridades, si es que asumen la regulación y seguir adelante con el proyecto que lanzaron a principios de año con el corte del biodiesel en el gasoil. Algunas voces señalan que se solucionará de la mano con el levantamiento de la resolución 295 para después seguir con toda la cadena de precios.
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