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Un informe revela que más del 90 por ciento de los beneficios al transporte continúan destinándose al Área Metropolitana de Buenos Aires, pese a que los recursos generados provienen de todo el país.
El precio de los combustibles no solo determina cuánto paga el automovilista al cargar el tanque. Detrás de cada litro de nafta o gasoil existe una importante carga impositiva que representa una de las principales fuentes de financiamiento para el Estado y que, por ley, tiene asignaciones específicas vinculadas al transporte y la infraestructura.
Un informe elaborado por Fundación Apertura volvió a poner ese esquema bajo la lupa al advertir que la distribución de los subsidios nacionales al transporte mantiene una fuerte desigualdad entre el Área Metropolitana de Buenos Aires y el resto del país, a pesar de que el impuesto es abonado por consumidores de todas las provincias en las más de 5.000 Estaciones de Servicio que integran la red nacional.

Según el estudio, durante 2024 el 92,3 por ciento de los subsidios nacionales al transporte automotor tuvo como destino el AMBA, mientras que las 23 provincias del interior recibieron apenas el 7,5 por ciento de esos recursos. El escenario se profundizó tras la eliminación del Fondo de Compensación al Transporte del Interior, que financiaba parte de los costos operativos de los sistemas urbanos fuera del área metropolitana.
El trabajo también analiza la evolución del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono, tributo que pagan todos los usuarios al cargar combustible y cuya actualización continuó durante los últimos meses.
Las cifras reflejan un crecimiento sostenido de la recaudación: $2,52 billones en 2024, $4,85 billones en 2025 y $2,87 billones entre febrero y junio de 2026. En términos equivalentes, esos montos representan aproximadamente US$2.500 millones, US$4.000 millones y US$2.300 millones, respectivamente.
De acuerdo con la normativa vigente, el 28,58 por ciento de la recaudación del impuesto tiene como destino el Fideicomiso de Infraestructura de Transporte, además de otras asignaciones destinadas al Tesoro Nacional, la seguridad social y programas de vivienda. No obstante, Fundación Apertura señala que ese incremento en los ingresos fiscales no estuvo acompañado por una distribución más equilibrada de los subsidios al transporte entre el AMBA y el interior.

Para el sector de expendio de combustibles, el informe incorpora un elemento de especial interés. Las Estaciones de Servicio son el principal canal de percepción de este tributo en todo el país y constituyen uno de los puntos donde diariamente se genera una parte sustancial de esos recursos fiscales.
Sin embargo, las ciudades donde operan muchas de esas bocas de expendio reciben una proporción considerablemente menor de los fondos destinados a sostener el transporte público, situación que, según la entidad, repercute sobre la competitividad regional, los costos de movilidad y el desarrollo de las economías locales.
“Cada vez que un automovilista carga nafta o gasoil está realizando un aporte al Estado a través del impuesto a los combustibles. La pregunta es si esos recursos vuelven al territorio con criterios verdaderamente federales en las 5.000 Estaciones de Servicio que operan la red nacional. Hoy observamos que los argentinos financian un sistema con los mismos impuestos, pero los beneficios continúan concentrándose mayoritariamente en el AMBA“, afirmó Cristian Bergmann, presidente de Fundación Apertura.

El documento aclara que la discusión no apunta a incrementar el volumen de subsidios, sino a revisar los criterios con los que se distribuyen los recursos. Mientras el AMBA mantiene un esquema que combina subsidios a la oferta y a la demanda, el interior quedó limitado al Atributo Social, ampliando la brecha entre ambas regiones.
El informe concluye que el debate sobre los combustibles no debería limitarse únicamente a las actualizaciones del precio en los surtidores. También debería incorporar el análisis sobre el destino de los impuestos que pagan diariamente los usuarios y el grado de retorno que esos recursos tienen en las provincias donde fueron generados.
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