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La convergencia de la carga tributaria con la inflación comenzó a tomar forma tras años de postergaciones. Aunque el atraso acumulado se redujo y la recaudación muestra señales de recuperación, las naftas todavía mantienen una brecha superior a la del gasoil.
Después de un largo período en que el Impuesto a los Combustibles Líquidos y el Impuesto al Dióxido de Carbono quedaron rezagados frente a la inflación, el esquema comenzó a mostrar señales de recomposición. Aunque el Gobierno mantiene una política de incrementos parciales y escalonados, la distancia entre los valores vigentes y los que corresponderían aplicar según la evolución del Índice de Precios al Consumidor es hoy sensiblemente menor que la observada un año atrás.
Los datos recopilados por Fundación Apertura, a partir de información oficial de ARCA e INDEC, muestran que la diferencia acumulada empezó a achicarse como consecuencia de las correcciones implementadas en los últimos meses. Esa evolución también comenzó a reflejarse en la recaudación, ya que los tributos sobre los combustibles volvieron a exhibir un desempeño superior al de otros gravámenes nacionales en términos reales.

En diálogo con Surtidores, el presidente de la entidad Cristian Bergmann, aseguró que el cambio más importante es que el rezago dejó de ampliarse. “Durante varios años el atraso impositivo se acumuló de manera permanente. Ahora observamos un proceso gradual de convergencia entre el impuesto efectivamente cobrado y el valor que debería tener actualizado por inflación“, explicó.
El especialista señaló que esa recuperación permitió al Estado comenzar a recomponer parte de los recursos fiscales que había resignado al diferir reiteradamente estos impuestos. Sin embargo, advirtió que todavía queda un tramo importante por recorrer, sobre todo en las naftas.
Las cifras del estudio indican que, si el Poder Ejecutivo decidiera trasladar toda la actualización pendiente, el impacto sería diferente según el combustible. En las naftas restaría un ajuste cercano al 3,6 por ciento, mientras que en el gasoil el incremento necesario rondaría apenas el 1 por ciento.
Para Bergmann, esa diferencia responde a que las recomposiciones aplicadas sobre el gasoil fueron más intensas y permitieron reducir gran parte del desfase acumulado. “Hoy el gasoil presenta un grado de normalización mucho mayor. La diferencia entre el impuesto actualizado y el efectivamente vigente se redujo de manera significativa y por eso el ajuste pendiente ronda apenas el 1 por ciento“, indicó.
Respecto de las naftas, sostuvo que la situación evolucionó favorablemente, aunque todavía conserva un margen de corrección superior. “Aunque también muestran una mejora respecto del año pasado, aún mantienen un atraso que explica que la actualización pendiente continúe alrededor del 3,6 por ciento”, precisó.

Durante buena parte de 2025, la inflación mensual se movió entre el 2 y el 3 por ciento. En ese mismo período, la actualización teórica del ICL y del IDC permaneció muy por encima debido al retraso acumulado desde 2018. Las subas autorizadas por el Gobierno comenzaron a reducir esa diferencia y permitieron fortalecer el rendimiento de estos tributos dentro de la recaudación nacional.
Pese a esa mejora, todavía permanecen pendientes parte de las adecuaciones correspondientes al último trimestre de 2024 y a buena parte de 2025. Por ese motivo, el sendero de recomposición aún no finalizó y continuará dependiendo de las decisiones que adopte el Poder Ejecutivo en materia tributaria.
Para el analista, el desafío será sostener ese equilibrio sin provocar un impacto significativo sobre el precio de los combustibles. Recordó que durante años estos impuestos fueron utilizados como un mecanismo para amortiguar las subas en los surtidores, una estrategia que alivió parcialmente el bolsillo de los consumidores, pero redujo los ingresos fiscales.
El consultor consideró que el panorama actual es más favorable que el de los últimos años porque la brecha dejó de ampliarse y comenzó a cerrarse. A su entender, si la recuperación continúa de manera gradual, será posible completar la adecuación pendiente sin recurrir a incrementos bruscos que alteren la evolución de los precios en las expendedoras.
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