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Frente a la posibilidad de cortes sobre contratos firmes, las Estaciones de Servicio esperan que se respete la prioridad de suministro establecida por las recientes resoluciones energéticas.
La ola de frío que afecta a gran parte del país volvió a poner bajo presión a la infraestructura gasífera. Con millones de hogares incrementando el uso de calefactores, estufas y equipos de climatización, la demanda residencial continúa creciendo día tras día, obligando a transportistas y distribuidoras a monitorear permanentemente la capacidad disponible de la red.
En este escenario, varias compañías comenzaron a comunicar a grandes usuarios la posibilidad de aplicar las denominadas “ventanas operativas”, una herramienta prevista en los contratos que permite reducir a cero la entrega del fluido cuando la seguridad del sistema así lo requiere.
La situación genera preocupación entre las industrias y los grandes consumidores, que podrían verse obligados a detener procesos productivos durante los momentos de mayor exigencia.

Según explicó Luis Navas, asesor energético especializado en estaciones de servicio, las distribuidoras también están recordando la vigencia de la NAG 201, normativa que establece los requisitos mínimos que deben cumplir las instalaciones abastecidas mediante redes de gas natural o GLP conectadas a sistemas de alta o media presión.
La advertencia no es menor. En períodos de elevada exigencia, las autoridades priorizan el abastecimiento de hogares, hospitales, escuelas y otros servicios considerados esenciales, aplicando restricciones sobre segmentos con menor prioridad dentro del esquema regulatorio.
Sin embargo, el especialista destacó que el panorama para las bocas de expendio de Gas Natural Comprimido presenta particularidades que las diferencian de otros grandes consumidores.
Las estaciones que operan bajo la modalidad de compra directa en boca de pozo -conocida en el sector como unbundling- integran técnicamente el universo de clientes susceptibles de recibir órdenes de interrupción. No obstante, recordó que el Gobierno nacional avanzó recientemente con una profunda reorganización del mercado mediante las Resoluciones 66/2026 de la Secretaría de Energía y 409/2026 del ENARGAS.
Esas disposiciones introdujeron cambios relevantes en los criterios de prioridad para la asignación del recurso durante situaciones críticas y ratificaron expresamente la inclusión del GNC dentro de la denominada “demanda ininterrumpible”.
Esa categoría ubica a la actividad en un nivel de resguardo equivalente al de los usuarios residenciales y otros consumos considerados estratégicos para el funcionamiento cotidiano del país.
Para Navas, esta definición regulatoria adquiere especial relevancia justamente en momentos como el actual, cuando el sistema enfrenta condiciones extremas y deben tomarse decisiones respecto de quiénes continúan recibiendo energía y quiénes deben reducir o suspender su utilización.
Bajo esta lógica, si finalmente se activaran restricciones sobre contratos firmes de grandes consumidores, podría darse una situación inédita: industrias o establecimientos con abastecimiento garantizado contractualmente quedarían temporalmente impedidos de utilizar el recurso, mientras las estaciones de carga de GNC mantendrían la posibilidad de operar normalmente hasta el límite de la capacidad firme contratada.
El razonamiento surge directamente de la estructura de prioridades establecida por las normas vigentes. De no respetarse ese ordenamiento, sostiene el especialista, perderían sentido los cambios regulatorios impulsados durante los últimos meses y quedaría en entredicho la seguridad jurídica del nuevo esquema.

La cuestión resulta especialmente sensible para el transporte, uno de los principales usuarios del combustible gaseoso. Miles de taxis, remises, utilitarios y vehículos particulares dependen diariamente del GNC para desarrollar sus actividades, por lo que cualquier interrupción tendría consecuencias inmediatas sobre la movilidad y los costos operativos.
Mientras tanto, el sector permanece atento a la evolución de las temperaturas y a las decisiones que adopten las autoridades energéticas. Si las condiciones climáticas continúan siendo adversas y el consumo residencial mantiene la tendencia ascendente, las próximas jornadas podrían transformarse en una prueba concreta para verificar cómo funciona en la práctica el nuevo sistema de prioridades diseñado por el Gobierno.
Por ahora, las señales enviadas por las distribuidoras reflejan que el escenario es delicado. No obstante, las Estaciones de Servicio observan el desarrollo de los acontecimientos con una expectativa diferente: por primera vez cuentan con un marco regulatorio que reconoce expresamente el carácter estratégico del GNC dentro de la matriz energética nacional y que, ante una eventual emergencia, debería garantizar la continuidad de su actividad.
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