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Tras el final de un año signado por la irrupción del uso de las nuevas tecnologías y de la necesidad de reconversión que también incluyó al sector expendedor, los especialistas en retail, evalúan el futuro de las bocas de expendio.
Eduardo Salvadori, gerente de negocios para el segmento Oil & Gas, de la Consultora Napse, respondió un reportaje realizado por surtidores.com.ar, en el cual, detalla su visión sobre los aspectos más relevantes de las nuevas Estaciones de Servicio que no solamente venden combustibles, sino que abren sus negocios a los consumidores de las más variadas demandas.
¿Hace tiempo que desde Napse miran al sector de Estaciones de Servicio como un desafío de reconversión comercial integral? ¿Por qué?
Al transcurso del tiempo las necesidades de los consumidores van cambiando, impactando en las formas de comercializar, a tal punto que provocaron una nueva tendencia. La misma consiste en la asociación de Estaciones de Servicio con cadenas de supermercados y tecnologías de movilidad de dinero. Frente a esto, Napse identificó una oportunidad que beneficiaría a todas las empresas, ya que a través de sus soluciones les brindaría la posibilidad de llevar a cabo su operatoria de manera rápida y sencilla.
¿Cómo ven la posibilidad de adaptación a las nuevas estrategias de Retail en las Estaciones de Servicio argentinas?
Resulta inevitable la necesidad de adaptarse a las nuevas formas de comercio, y en este camino, las Estaciones de Servicio resultan ser las más beneficiadas por el hecho de que son un punto de atracción perfecto en donde podrán confluir todo tipo de actividades económicas. En ese sentido, el sector expendedor posee un desafío importante que consiste en ampliar el horizonte de la oferta de soluciones de automatización comercial, más allá de las tendencias tecnológicas.
A su vez, cabe destacar que el mercado estacionero va hacia un destino de diversificación, ya que los supermercados están migrando hacia pequeñas superficies que le den proximidad con los consumidores, y la llegada del eCommerce causó la resignificación del valor de las Estaciones de Servicio, que se basa en la inevitable presencia física de la persona en un lugar. Por lo cual, se aprovecha para realizar un sinnúmero de cosas al momento de cargar combustible.
¿Pudieron avanzar en proyectos multipropósito en el país? ¿Y en la región?
El 2020 fue un año atípico, en el que, a raíz de la llegada de la pandemia, de un momento al otro tuvimos que hacer una pausa y repensar los modelos de operación. La incertidumbre fue un factor principal a lo largo de este año, provocó que muchas iniciativas que se venían impulsando entraran en un ritmo más lento, para finalmente dar paso con prioridad a lo emergente, como lograr recuperar los niveles de consumo.
En muchas petroleras de Argentina y de la región el 2020 fue un año bisagra, el año de la evolución digital, en donde nuestras soluciones centradas en la omnicanalidad y en el cliente se ajustaron a los paradigmas de operación en los que desean desempeñarse las empresas del sector.
A su vez, podemos destacar la importancia que se le dio a ciertas cuestiones relacionadas a las compras, sobre todo las cuales se realizan a través de la tienda online, como el “conocimiento del cliente” o la “experiencia de compra” y de modelos disruptivos. Frente a esto, Napse tomó un rol importante en las empresas al contar con soluciones modernas desde lo tecnológico, y flexibles y adaptables desde lo operacional.
¿Hay perspectivas para el 2021 al respecto?
Desde Napse consideramos que el foco en 2021 estará en trabajar en mejorar las soluciones diseñadas para cubrir aquellas nuevas necesidades que aparecieron en los inicios del 2020. Se comenzará a realizar ciertos ajustes, pensando en cómo abordar este nuevo paradigma digital con presupuestos más acotados, debido al cambio en la rentabilidad del negocio.
¿La irrupción de las nuevas formas de consumo por la pandemia favorece este tipo de nuevos emprendimientos en el rubro combustible?
El parate del mundo fue algo inédito e impensado y las nuevas premisas de aislamiento o no contacto marcaron un punto de inflexión para un mundo nuevo. Surgió una nueva normalidad que impactó nuestras vidas en general, desde la forma de consumir, la frecuencia, los puntos de consumo, lo que consumimos y dejamos de consumir, entre otras cosas.
A su vez, surgieron nuevas metodologías de trabajo, como el home-office. En muchas empresas el trabajo remoto aún persiste, y se considera una forma de continuar con la actividad laboral positiva en productividad y mucho mejor en la ecuación de reducción de costos, ya que se ahorran los gastos operativos y de traslado. Sumando a esto, las personas comenzaron a desempeñar actividades saludables en reemplazo de esos tiempos de viaje al trabajo.
Todos estos factores afectaron directamente al consumo de combustible, con alto impacto inicial y una recuperación posterior que no llegó a los niveles previos, y los pronósticos no son muy alentadores, aunque no son definitivos.
Esta tendencia al trabajo colaborativo y remoto implica una sensible baja en la movilidad urbana que impacta en el consumo de combustible, siendo un elemento a tener en cuenta en la reestructuración de los procesos operativos. Además, los impactos sociales generados por el virus van a derivar en un nuevo orden social con una nueva conciencia de gastos del día a día, impactando también en el consumo.
¿Qué balance hace y qué expectativas tiene sobre este tema, especialmente en 2021?
A partir del escenario en el que nos encontramos, creemos que es necesario preguntarse cómo hacemos para que el negocio se mantenga rentable en un contexto en el que el consumo del principal motor del negocio, el abastecimiento de combustible, está a la baja, en el corto plazo por las consecuencias no medidas del Covid, y, en el largo plazo, con un horizonte de cambios en la industria automotriz debido a la movilidad eléctrica.
Por lo tanto, trazando una estrategia que permita sobrellevar esa transición entre el corto y el largo plazo, es importante determinar al cliente como centro, buscando conocerlo como lo hacía el dueño de un negocio de barrio con sus clientes de la cuadra, quien los hacía sentir únicos. Para eso, se deberá entender sus hábitos de consumo, sus necesidades, y brindarle la mayor variedad de formas de compra para que sus experiencias sean agradables y tengan ese mismo sentimiento.
La diferencia entre un empresario exitoso y no exitoso va a depender de las decisiones de negocio que tomen en el corto plazo y su impacto a largo plazo, y de las herramientas disponibles para agilizar los constantes cambios que nos propone este nuevo mundo.
En el corto plazo, las estrategias deberán estar basadas en conceptos como omnicanalidad, el delivery, pago contactless y el contacto fluido con el cliente. Sosteniendo todo esto a partir de herramientas tecnológicas, cada vez más accesibles y orientadas a servicios en la nube, permitiendo así la total integración de los procesos y soluciones en un mismo lugar para contar con mayor control y un manejo más sencillo.
En este escenario es importante entender y repensar el modo de aprovisionamiento teniendo en cuenta la compra anticipada, la adopción de las acciones promocionales e identificación del cliente para hacer una oferta de productos y servicios a medida en cada punto, y lograr una experiencia de compra satisfactoria que permita fidelizarlo.
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