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El desembarco oficial de la automotriz estadounidense trasciende la incorporación de una nueva marca. El crecimiento de los vehículos electrificados acelerará la adaptación de las Estaciones de Servicio, donde la carga rápida, la infraestructura y la oferta comercial pasarán a ser factores decisivos.
Mientras el mercado automotor concentra la atención en el desembarco de Tesla, el verdadero desafío podría estar algunos kilómetros más adelante. Para Mauricio Plastina, técnico electrónico y capacitador de producto automotriz, la llegada de la firma estadounidense acelera un proceso que ya comenzó en Uruguay y que obligará a las Estaciones de Servicio a evolucionar si quieren seguir siendo competitivas.
En diálogo con Surtidores, el especialista sostuvo que el atractivo de la compañía excede la tecnología de sus vehículos y se apoya en un fuerte componente aspiracional. “El uruguayo valora mucho todo lo relacionado con la innovación y con las marcas de primer nivel. Tesla llega con un gran reconocimiento internacional, funciones que todavía no ofrecen muchos fabricantes y precios muy competitivos”, señaló.

UN ESQUEMA COMERCIAL QUE DESAFÍA LO CONOCIDO
Más allá del producto, Plastina dio a entender que uno de los principales aportes de la empresa sería la forma en que desembarca en el país. Explicó que Tesla operará como filial, un mecanismo poco habitual en Uruguay, donde la mayoría de las marcas trabajan mediante importadores.
“Eso pone en discusión si el esquema tradicional de comercialización sigue siendo eficiente o si terminó incorporando costos que encarecen aún más los vehículos, sumados a la carga impositiva que ya existe“, afirmó.
A su juicio, esta estrategia puede abrir el debate sobre la estructura con la que históricamente funcionó el negocio automotor nacional.
LA ELECTRIFICACIÓN YA IMPACTA EN LAS BOCAS DE EXPENDIO
Asimismo, recordó que durante el primer semestre del año el 49 por ciento de los vehículos de pasajeros comercializados correspondieron a modelos electrificados, un dato que, según afirmó, confirma que la adaptación dejó de ser un proyecto a largo plazo.
“Si Tesla logra un volumen importante y el mercado continúa avanzando hacia la electrificación, las estaciones tradicionales tendrán que evolucionar. Las que no acompañen esa tendencia comenzarán a perder clientes“, advirtió.
En ese sentido, descartó que el futuro pase por reemplazar los surtidores convencionales y sostuvo que la alternativa más razonable será la convivencia entre ambas tecnologías.
EL NEGOCIO YA NO DEPENDERÁ SOLO DEL COMBUSTIBLE
Para el especialista, el crecimiento del parque eléctrico también modificará la fuente principal de ingresos de muchas empresas del sector. Mientras la recarga demanda más tiempo que un abastecimiento convencional, los operadores tendrán la posibilidad de fortalecer otras áreas del negocio.
“La rentabilidad dejará de concentrarse únicamente en la venta de energía. Durante la espera, el usuario buscará tomar un café, comer algo o aprovechar otros espacios. Ahí aparecerá una oportunidad muy importante para diferenciarse“, explicó.
Bajo esa lógica, consideró indispensable incorporar cargadores rápidos de corriente continua de al menos 100 kilovatios, ya que reducen considerablemente los tiempos de permanencia y permiten continuar el viaje sin largas esperas.
Como ejemplo mencionó una estación de YPF ubicada en Leones, Córdoba, Argentina, que combina una amplia playa de estacionamiento, locales gastronómicos y equipos de alta potencia.
LA EXPERIENCIA DEL USUARIO PASA A SER DETERMINANTE
Entre las prioridades mencionó áreas pavimentadas, cargadores protegidos bajo techo, espacios cómodos para esperar, sanitarios de calidad y tiendas con una oferta gastronómica atractiva.
También cuestionó algunos esquemas tarifarios vigentes en determinados puntos de carga. “El cliente presta mucha atención al precio. Lo más conveniente sería cobrar únicamente por la energía consumida, sin costos de conexión ni cargos adicionales por permanecer en el lugar“, sostuvo.

LAS ALIANZAS TAMBIÉN PUEDEN ACELERAR LA TRANSICIÓN
Para aquellos operadores que todavía no estén en condiciones de desarrollar una red propia, el especialista planteó la posibilidad de trabajar junto a empresas privadas que actualmente expanden la infraestructura de carga en Uruguay.
Según indicó, acuerdos con operadores como DMC o eOne permitirían incorporar este servicio sin afrontar toda la inversión inicial y ampliar la oferta para una demanda que continúa creciendo.
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