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Mientras el Gobierno profundiza su política de movilidad sostenible, el sector enfrenta un cambio que todavía no se refleja en igual proporción sobre los volúmenes comercializados.
El mercado automotor uruguayo dejó en julio una señal que las Estaciones de Servicio deberán seguir de cerca: los vehículos eléctricos a batería representaron el 43 por ciento de las ventas mensuales de unidades livianas, con 2.789 matriculaciones, según datos de la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay difundidos por SEG Ingeniería.
El registro implica un crecimiento de 18 por ciento frente a junio y adquiere mayor dimensión al compararlo con años anteriores, ya que durante julio se comercializó un volumen de eléctricos 51 por ciento superior al total registrado durante 2023.
La proporción todavía no puede trasladarse directamente al consumo de naftas y gasoil. La flota que circula por el país continúa compuesta mayoritariamente por unidades convencionales y el recambio requiere tiempo. Sin embargo, la composición de las nuevas compras comienza a anticipar una modificación en la demanda energética del transporte.
A medida que aumente la penetración de la tecnología a batería, una parte creciente de los desplazamientos dejará de requerir el paso por los surtidores tradicionales.

EL DATO QUE MIRA EL SECTOR
Dicho porcentaje no significa que cuatro de cada diez vehículos que circulan actualmente sean eléctricos. Se trata de las nuevas matriculaciones de un solo mes, una diferencia fundamental para dimensionar el efecto sobre la actividad de las estaciones.
El impacto sobre los despachos será progresivo y dependerá de variables como el ritmo de renovación de la flota, los kilómetros recorridos, la participación de híbridos y la evolución del transporte comercial y de carga.
La pregunta para la red de abastecimiento pasa entonces por cuándo comenzará a sentirse esa modificación en los volúmenes vendidos y con qué intensidad.
EL IMPACTO YA APARECE EN LOS COMBUSTIBLES
El avance de los vehículos electrificados ya tiene una consecuencia cuantificable sobre el mercado de combustibles líquidos. Entre los aspectos analizados por la Unión de Vendedores de Nafta del Uruguay aparece justamente el efecto de la menor utilización de naftas y gasoil derivada de la incorporación de estas unidades.
Según un informe del gremio compartido con Surtidores, entre 2020 y 2025 esa reducción en el consumo habría implicado aproximadamente US$ 43.7 millones menos en la recaudación de impuestos vinculados a esos productos.
La cifra no representa una pérdida equivalente de facturación para las Estaciones de Servicio, sino una estimación sobre los tributos asociados a combustibles que dejaron de utilizarse como consecuencia de la incorporación de vehículos electrificados.
El dato permite observar la transición desde otra perspectiva. Aunque el parque eléctrico todavía representa una proporción limitada del total, la sustitución ya comienza a generar efectos medibles sobre el consumo de productos líquidos y, por esa vía, sobre los ingresos tributarios vinculados a ellos.

UNA POLÍTICA QUE YA EMPIEZA A CAMBIAR
Asimismo, el crecimiento de las matriculaciones coincide con una etapa de mayor coordinación estatal en la materia. La Comisión Interinstitucional de Movilidad Sostenible reúne al MIEM, MTOP, MVOT, Ministerio de Ambiente, MEF y OPP, junto con otros organismos, intendencias, representantes académicos y actores privados, con una agenda no se limita a promover automóviles eléctricos. También contempla la movilidad de personas y cargas, eficiencia energética, planificación urbana y transporte público.
Entre las metas planteadas figura que la mitad de los ómnibus del transporte público sean eléctricos hacia 2050, una definición que extiende la transformación más allá del automóvil particular y coloca al transporte colectivo dentro de la planificación de largo plazo.
Pero mientras la electrificación gana participación, también comienzan a modificarse las condiciones que favorecieron su expansión.
El Gobierno estableció que desde el 1º de enero de 2027 los vehículos eléctricos de pasajeros cuyo valor de importación supere los US$ 19.000 comenzarán a tributar IMESI. Para las unidades con un valor de importación de entre US$ 19.001 y US$ 27.000 la tasa será de 5 por ciento, mientras que por encima de US$ 27.001 alcanzará el 9 por ciento. Los vehículos que no superen los US$ 19.000 mantendrán la exoneración.
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