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Advierten que los siniestros provocados por tormentas, vientos intensos u otros fenómenos no siempre están contemplados. Señalan que es posible incorporarlos mediante sobreprima o con sublímites específicos, y recomiendan actualizar valores para evitar situaciones de infraseguro.
Los daños estructurales que recientemente sufrió una Estación de Servicio de Misiones tras una severa tormenta con ráfagas intensas, volvieron a poner en primer plano un aspecto técnico clave para la actividad: el alcance real de la cobertura frente a catástrofes naturales.
En diálogo con Surtidores, los especialistas en seguros Marcelo Deve y Fernando Tornato coincidieron en que este tipo de eventos puede estar cubierto, aunque no necesariamente dentro de las condiciones básicas de contratación.

“Sí, se puede”, afirmó Deve. Y precisó que las compañías suelen ofrecer dos alternativas. “La aseguradora puede incluirlo mediante una extra prima, que tal vez represente un 20 por ciento adicional sobre el costo habitual de la póliza. O puede otorgarlo como un sublímite, estableciendo que un porcentaje de la suma asegurada de incendio cubra también daños derivados de este tipo de fenómenos”, explicó.
En términos prácticos, detalló que si la suma asegurada del edificio asciende, por ejemplo, a 100 millones de pesos, la compañía podría fijar que hasta el 20 por ciento de ese capital cubra daños ocasionados por vientos fuertes u otros eventos atmosféricos contemplados en la cláusula.
Tornato, en tanto, puso el acento en la redacción contractual. “No es lo mismo incendio que vendaval, ciclón o tornado. Cada evento tiene una definición técnica específica dentro de la póliza. Si no está expresamente incorporado, la cobertura puede no activarse”, advirtió. Y agregó: “El titular de la estación debe exigir claridad en las condiciones y verificar cuáles son los límites y exclusiones antes de que ocurra el siniestro”.

Por su parte, Deve alertó sobre otro punto sensible para el sector: la actualización de las sumas aseguradas. “En contextos de variación constante de costos, si el capital declarado no refleja el valor real de reconstrucción, el asegurado puede quedar en infraseguro y cobrar menos de lo necesario para reponer el daño”, señaló.
El especialista agregó que en una Estación de Servicio no solo debe considerarse el edificio principal. “Marquesinas, surtidores, cartelería, columnas de iluminación y estructuras metálicas son especialmente vulnerables ante ráfagas intensas. Si no están correctamente declaradas y valuadas, pueden quedar fuera del alcance indemnizatorio”, sostuvo.
Para los expertos, la gestión del riesgo no termina en la prevención física. También requiere una revisión técnica de la póliza, la evaluación de sublímites y la decisión de asumir, si corresponde, una sobreprima que garantice respaldo financiero ante eventos climáticos cada vez más frecuentes e intensos.
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