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La demanda anticipada tras el ajuste de precios, junto a interrupciones en la distribución, generó quiebres de stock, especialmente de gasoil.
En solo un fin de semana, la cadena de combustibles atravesó una secuencia que combinó decisiones oficiales, interrupciones logísticas y un salto en la demanda que derivó en faltantes en distintas estaciones del país. “Probablemente haya muchas estaciones ya sin gasoil en el interior”, advirtió el gerente de la Unión de Vendedores de Nafta del Uruguay, Federico de Castro, al cierre del jueves.
Según el seguimiento realizado por Surtidores, la situación comenzó a complicarse cuando la planta La Tablada no pudo abastecer con normalidad debido a medidas gremiales, lo que frenó la distribución habitual hacia las estaciones. La gremial había alertado sobre un posible corte en la cadena de suministro en una comunicación enviada a la URSEA, difundida por el senador Sebastián Da Silva.
A ese dilema se sumó el feriado del 1° de mayo sin reparto, seguido por un esquema reducido durante los días posteriores. En el medio, la confirmación del aumento de los combustibles actuó como disparador de una demanda anticipada.
“El anuncio de la suba, junto con la planta cerrada todo el día, llevó a que algunas estaciones comenzaran a quebrar stock en algún tipo de combustible”, explicó De Castro. El gasoil fue el producto más comprometido, en un momento de alto consumo por la zafra agrícola. “Hay un consumo intensivo y, con el aumento, la demanda crece mucho”, agregó.

CRUCES POLÍTICOS TRAS EL AJUSTE
A esta tensión operativa, se sumó el aumento de combustibles que reactivó los cuestionamientos desde la oposición. El subsecretario de Industria, Walter Verri, fue especialmente crítico en sus redes sociales y apuntó a lo que consideró un incumplimiento de los criterios que el propio gobierno había fijado.
“Impacta tremendamente en la economía. Rompieron el criterio de bimensualidad y ahora rompen la banda de flotación. Se autoimpusieron reformas que no pudieron cumplir en menos de un año”, señaló. Además, cuestionó el cambio de postura frente al contexto internacional: “Nos decían que el gobierno no está para justificar guerras y que no se podían aumentar los precios. ¿Qué dicen ahora que nos matan a aumentos? Teléfono para Pereira y Sánchez”.
DEFENSA OFICIAL Y CONTENCIÓN DE PRECIOS
Desde el gobierno, en tanto, la postura fue que el ajuste aplicado no trasladó completamente el impacto internacional. El secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, afirmó que el incremento fue inferior al que correspondería según el Precio de Paridad de Importación y que, de haberse aplicado ese criterio en forma plena, los combustibles deberían haber subido más.
En ese sentido, defendió el rol de ANCAP como amortiguador, al absorber parte de los costos internacionales para evitar un traslado total a los precios finales. Incluso sostuvo que, pese a los aumentos, “Uruguay mantiene valores por debajo de la región”, lo cual desató una serie de comentarios en contra desde la opinión pública.

UNA SITUACIÓN EXTERNA SIN ALIVIO
En el mismo marco, el presidente, Yamandú Orsi, relató que no hay señales de una pronta estabilización en los mercados energéticos. Vinculó la presión sobre los precios a la inestabilidad internacional, en particular en Medio Oriente, y a la mayor demanda de gasoil a nivel global impulsada por la escasez de gas. El ejecutivo declaró que el gobierno está “frenando lo más posible” los aumentos, aunque con margen acotado frente a variables externas.
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