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Según cifras brindadas por los expendedores en los últimos nueve años las estaciones de servicio que colgaron las mangueras fueron 2.000. Sin embargo, otras fuentes dicen que son más de 3.000 sólo en la gestión kirchnerista
En la última década la situación del mercado minorista de hidrocarburos fue en picada, donde los estacioneros fueron los más afectados, por ver cerrar las bocas de expendio como algo común. Según pudo averiguar surtidores.com.ar, desde diciembre de
Los datos recabados por las entidades del sector, indican que al 31 de diciembre de 2000 en el país había 6.318 estaciones habilitadas de las cuales 2.200 eran YPF, 1.130 eran Shell, 850 Esso, y 805 blancas. Pero para la misma fecha del año pasado cerraron 2.001 estaciones, quedando en el mercado 4.317 en pie, de las cuales hay un 41% menos de comercios Esso, 40% de Shell, 33% de blancas y 21% de YPF.
La provincia más afectada es Buenos Aires con la pérdida de 1.000 estaciones (2.591 contra 1.594), y le sigue Santa Fe con 375, aunque Ricardo Bértola en su presidencia en
Desde 2004 cuando Néstor Kirchner congeló los precios de los combustibles hasta 2008 que se levantó dicha medida, se cerraron 3.250 estaciones de servicio. En 2004 existían 2.300 blancas y en 2008 quedaron
Consultados diferentes actores de la actividad coincidieron que son varios los factores que precipitaron dicho fenómeno. Para el estacionero los argumentos son la baja bonificación que percibe al despachar combustible, de sólo del 10 por ciento de la venta y la falta de suministro de manera regular. Para las empresas petroleras, el paquete de impuestos que se le carga al litro final por de más del 60 por ciento y las diferencias de precios entre el barril de petróleo hacen que dejen de parecerle atractivo el negocio, y vayan de a poco bajando las persianas del mercado minorista y dedicarse a otro sector más rentable.
García agregó más matices: La actual crisis es responsabilidad de las gestiones de los Kirchner, porque jamás habían cerrado semejante cantidad de estaciones. Se le suma la desinversión en el mercado, y esto choca con las pocas reservas que quedan de gas y petróleo, porque ahora la frutilla del postre es que importaremos gas de Chile, y ya hacemos lo mismo con el gasoil de Venezuela.
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