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Una estación de servicio de La Plata, que viene siendo blanco desde hace largo tiempo de episodios de inseguridad, fue escenario de otro suceso que no terminó en tragedia de pura casualidad. Por haber sufrido más de 200 robos, ya no trabaja de noche y los titulares evalúan su cierre definitivo
Una estación de servicio del conurbano de la ciudad de La Plata fue atacada a tiros, botellazos y piedrazos por un grupo de sujetos. La violenta situación se originó a causa de la imposibilidad de los delincuentes de poder robar ya que el establecimiento se encontraba cerrado
Si bien desde hace tres años que allí no se atiende a automovilistas entre las 21.00 y las 06.00, por la gran cantidad de ilícitos que se sucedían en esa franja horaria, en esos momentos estaban dos empleados y un patrullero con una mujer policía.
Uno de los dueños de esa estación de servicio hizo saber que “fue a las 05.30, cuando unos cinco jóvenes comenzaron a disparar varios balazos, dos ó tres de los cuales se incrustaron en el ventanal de lo que era el minimercado”.
“Pero además arrojaron varios piedrazos y botellazos, que dañaron a otros sectores de la estación de servicio y al patrullero que estaba con una policía para tarea de vigilancia”, agregó.
Enseguida citó que “tanto el encargado como el sereno de la estación de servicio se refugiaron rápidamente en el depósito del minimercado y la mujer policía también se protegió de la agresión. Por suerte, ninguno de los tres sufrieron heridas”.
Asimismo, consignó que “todo terminó en un acto de vandalismo, ya que robar no pudieron porque durante toda la noche no se expende combustible hace tres años debido a que nos cansamos de los robos que había en esas horas”.
Uno de los responsables de esa expendedora reflejó luego una cruda realidad que golpea al igual que a sus empleados. Al respecto, denunció que “nos tienen hartos con los robos e intimidaciones”. Y si bien optó por no referirse a los atacantes, voceros policiales admitieron que aquellos residirían en la zona ubicada frente a la estación de servicio.
“Lo que puedo decir es que desde que abrimos acá el 28 de junio de 2004 ya contabilizamos más de 200 robos. Y esta situación nos llevó reiteradamente a recibir la renuncia de empleados muy asustados y hartos por los difíciles momentos que les tocó vivir en los asaltos”, puntualizó indignado el comerciante.
Pero esa interminable ola de inseguridad contra esa estación de servicio, no es el único flagelo que afrontan sus propietarios. Es que de acuerdo a lo detallado por uno de ellos, “en los últimos cuatro años las ventas bajaron entre un 80 y 85 por ciento. Además, actualmente estamos atendiendo con un solo surtidor y con muy pocos empleados”.
“Antes de fin de año es muy probable que resolvamos cerrarla. Es una medida que estamos analizando seriamente”, se lamentó finalmente el expendedor.
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