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Con surtidores instalados en distintas zonas del país, los estacioneros se preparan para apostar a la eficiencia en playa, aunque todavía condicionado por habilitaciones regulatorias y definiciones fiscales.
El autodespacho de combustibles se posiciona en la agenda de las Estaciones de Servicio luego de varios años de expectativa, nueva regulación y un marco de baja inversión.
Aunque su implementación plena aún enfrenta algún límite administrativo, distintas experiencias recientes muestran que el modelo comienza a ser elegido por operadores que buscan optimizar la operatoria en playa y agilizar la atención al cliente.
En la práctica, los avances se dan de manera gradual y controlada. Equipos con capacidad de operación autónoma ya comenzaron a instalarse como parte de pruebas piloto, tanto en operadores privados como en estaciones de bandera, con el objetivo de validar su funcionamiento en condiciones reales.

Estas experiencias iniciales funcionan como instancias de análisis técnico y operativo. El foco está puesto en medir su impacto sobre los tiempos de despacho, la organización del personal, la convivencia con el despacho asistido tradicional y la aceptación por parte de los usuarios.
La incorporación del autodespacho no apunta, al menos en el corto plazo, a un reemplazo total del modelo tradicional. Jorge Calmels, responsable del área de ventas de LOSI & CIA, explicó a Surtidores que la adopción suele pensarse de manera selectiva: “la tendencia de los operadores es instalar uno o dos en sus Estaciones de Servicio, no reemplazar todos los equipos, sino usarlos para agilizar la playa en determinados momentos”.
Cada Estación de Servicio presenta una realidad distinta en términos de volumen, perfil de clientes y organización operativa. Por eso, los operadores analizan estas tecnologías como una herramienta complementaria, más que como un cambio estructural inmediato.
Desde el punto de vista de la infraestructura, la instalación no requiere reformas profundas, lo que facilita su incorporación progresiva dentro de la playa existente.
Los surtidores propuestos por LOSI & CIA mantienen las prestaciones básicas de un equipo convencional, pero incorporan tecnología orientada a la autogestión del cliente. Cuentan con pantallas táctiles interactivas, medios de pago integrados y la posibilidad de realizar la operación sin intervención directa del playero, siempre que el marco normativo lo habilite.
Desde el punto de vista técnico, se trata de equipos de múltiples mangueras —generalmente ocho, con cuatro productos por lado— que permiten el despacho en simultáneo desde ambas caras sin interferencias, una característica pensada para descomprimir la playa en momentos de alta demanda.

Entre los beneficios que observa el sector, se destacan la mayor agilidad en la experiencia del usuario y la optimización de recursos operativos, especialmente en horarios pico. No obstante, los operadores coinciden en que su incorporación debe evaluarse caso por caso.
La trazabilidad de la operación y la emisión del comprobante fiscal continúan siendo los principales puntos a resolver para habilitar el autodespacho total. Mientras tanto, los equipos funcionan como surtidores convencionales, con apoyo del personal de playa.
Desde el sector proveedor señalan que el principal cuello de botella está en la integración con los sistemas de facturación. En ese sentido, Calmels aseguró que el proceso ya tiene un horizonte definido: “calculamos que en unos 45 días esto debería quedar resuelto, trabajando junto a los proveedores de cada estación”, subrayó.
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