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Referentes del sector ibérico expusieron su experiencia en el país y analizaron las diferencias con la realidad local, durante un encuentro organizado en la FECAC con participación de operadores argentinos.
La presencia de empresarios españoles en la provincia de Córdoba abrió una instancia de análisis poco habitual para el sector de expendio de combustibles en Argentina: la comparación directa entre dos modelos de negocio que, aunque comparten actividad, recorrieron caminos distintos en los últimos años.
El encuentro se realizó el jueves 16 de abril en la sede de la Federación de Expendedores de Combustibles y Afines de Córdoba y reunió a Javier Antonio Arribas, presidente de la Confederación de Empresarios de Estaciones de Servicio de España, e Ignacio Rabadán Rodríguez, director general de la entidad. La moderación estuvo a cargo de Marcelo Baremboum, director de Surtidores.

Ante un auditorio compuesto por empresarios y dirigentes del sector, los expositores ofrecieron una radiografía del mercado español y lo contrastaron con la realidad argentina, generando un intercambio que permitió identificar similitudes, pero sobre todo diferencias estructurales.
Uno de los primeros puntos abordados fue la evolución del negocio en España, donde las Estaciones de Servicio dejaron de depender exclusivamente de la venta de combustibles. Arribas explicó que la incorporación de nuevas unidades comerciales fue determinante para sostener los márgenes. Tiendas, gastronomía y servicios adicionales pasaron a ocupar un rol cada vez más relevante dentro de la facturación.
“Hoy una estación no puede pensarse solo como un punto de carga. Es un espacio de servicios donde cada metro cuadrado tiene que generar ingresos”, señaló. Esta visión marcó un contraste con muchas estaciones argentinas, donde el peso del combustible continúa siendo predominante.
Por su parte, Rabadán hizo hincapié en la apertura del mercado español, que impulsó una mayor competencia entre operadores. Según explicó, la liberalización permitió el ingreso de nuevos actores y obligó a mejorar los estándares de gestión. “El mercado se volvió mucho más dinámico y eso exige profesionalizar cada aspecto del negocio”, afirmó.
El intercambio del debate se orientó hacia la aplicabilidad de la experiencia europea en el país. En ese sentido, planteó hasta qué punto ciertas prácticas pueden trasladarse a la realidad argentina y cuáles requieren adaptaciones. La respuesta de los invitados fue prudente: si bien existen aprendizajes útiles, cada mercado responde a su propia dinámica económica y regulatoria.
También se abordó la incorporación de tecnología. Los empresarios españoles destacaron avances en automatización, control de operaciones y nuevas formas de interacción con el cliente. Estas herramientas, explicaron, permiten mejorar la productividad y ofrecer una experiencia más ágil.
El análisis incluyó además una mirada sobre la transición energética. Aunque Europa avanza a mayor velocidad en la adopción de alternativas, los disertantes coincidieron en que los combustibles líquidos seguirán teniendo un rol significativo durante varios años. En ese sentido, remarcaron la necesidad de que las estaciones se preparen para convivir con múltiples opciones energéticas.
Para los operadores argentinos presentes, la exposición funcionó como una oportunidad para repensar el negocio a partir de una referencia concreta. La comparación dejó en evidencia que, más allá de las diferencias, existen caminos posibles para ampliar las fuentes de ingresos y mejorar la gestión.
El encuentro en FECAC no solo permitió escuchar la experiencia española, sino también poner sobre la mesa interrogantes sobre el rumbo del sector en Argentina. La eventual implementación de medidas como el autodespacho o la flexibilización de ciertas normas aparece en el horizonte y genera expectativas diversas entre los empresarios.
La jornada dejó una conclusión compartida: el futuro de las Estaciones de Servicio no dependerá únicamente del volumen de combustible vendido, sino de la capacidad de cada operador para diversificar ingresos, mejorar su estructura y acompañar los cambios del mercado. La comparación entre ambos países, lejos de ser un ejercicio teórico, se convirtió en una herramienta concreta para pensar el presente y proyectar el rumbo del sector.
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