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La madrugada suele ser la franja más crítica por el bajo movimiento y los costos necesarios para sostener la atención. Sin embargo, las promociones de las aplicaciones y el crecimiento del autodespacho comienzan a llevar más clientes a horarios que antes tenían poca actividad.
Mantener abierta una Estación de Servicio durante toda la noche no siempre cierra desde el punto de vista económico. Hay menos vehículos, las cargas aparecen con mayor distancia entre sí y buena parte de los gastos permanece, aunque durante varias horas ingresen pocos clientes.
La cuenta, sin embargo, no es igual para todos. Una estación ubicada sobre una ruta, cerca de una terminal o en una avenida con movimiento permanente tiene una realidad muy distinta a la de una boca instalada en un barrio tranquilo. También influyen la tienda, la seguridad, la cantidad de empleados y las promociones disponibles.
Alberto Boz, dirigente de la Federación Argentina de Expendedores de Nafta del Interior, explicó a Surtidores que, si se miran solamente las ventas de esas horas, el resultado suele ser poco favorable.

“En un análisis exclusivamente económico, mantener abierta una estación durante la noche no justifica los números finales”, afirmó. De todos modos, aclaró que la decisión no puede tomarse únicamente a partir de los litros vendidos durante la madrugada.
La ubicación es uno de los puntos que más pesa. Una estación de ruta puede recibir transportistas, viajeros y trabajadores durante toda la noche. Lo mismo ocurre en zonas cercanas a terminales, aeropuertos, centros de salud o lugares utilizados como parada habitual. En cambio, una boca urbana con poco tránsito puede pasar varias horas con un movimiento mínimo.
El día de la semana también cambia la cuenta. Los viernes y sábados suelen registrar una mayor circulación nocturna, mientras que de lunes a jueves resulta más difícil alcanzar un nivel de ventas que permita cubrir todos los gastos.
Cerrar algunas horas tampoco significa que los costos desaparezcan. La estación debe quedar iluminada y protegida. Si el operador necesita contratar vigilancia privada o dejar un sereno, una parte del ahorro vuelve a aparecer bajo otro concepto.
“Cuando una estación cierra, igualmente necesita quedar protegida. Si hay que sumar una persona de seguridad, una parte de lo que podría ahorrarse en la operación nocturna vuelve a aparecer bajo otro concepto”, señaló Boz.
También hay gastos que continúan aunque la playa quede vacía. La iluminación, las heladeras, los sistemas de control, la cartelería y otros equipos siguen consumiendo electricidad. Cuando se venden pocos litros y la tienda recibe pocos clientes, esos costos tienen un peso mayor.
En ese escenario, las promociones empiezan a cambiar algunos hábitos. Un ejemplo es lo que ocurre en las estaciones YPF con autodespacho, donde el consumo aumentó 30 por ciento durante la madrugada a partir de los beneficios ofrecidos por la aplicación.
El descuento lleva usuarios a una franja que antes tenía poco movimiento y mejora el uso de la estación durante esas horas. También permite realizar más operaciones sin necesidad de aumentar en la misma medida la cantidad de empleados dedicados a la carga.
“Hoy las promociones van marcando momentos muy puntuales de consumo. Eso obliga a revisar qué días hace falta reforzar la atención y cómo acomodar al personal para lograr un despacho más fluido”, explicó Boz.

El análisis cobra más importancia porque el volumen total vendido todavía no recuperó los niveles de años anteriores. El directivo relacionó esa situación principalmente con la menor actividad económica y, en menor medida, con los cambios en la movilidad y la llegada gradual de otras tecnologías.
Aun así, la mayoría de las Estaciones de Servicio continúa abierta las 24 horas. Mantener la atención permite cuidar a los clientes, conservar los puestos de trabajo y sostener un servicio importante para quienes circulan de madrugada.
“La inmensa mayoría de las estaciones sigue trabajando las 24 horas porque se busca cuidar la clientela, sostener los puestos de trabajo, organizar mejor las dotaciones y esperar que el consumo vuelva a recuperar niveles más altos”, concluyó Boz.
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