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Los sectores ociosos ganan terreno como una alternativa para sumar nuevas fuentes de ingresos y atraer un mayor flujo de clientes. Especialistas advierten que ninguna inversión debería concretarse sin una planificación adecuada.
Hace tiempo que los surtidores dejaron de ser el único atractivo de una Estación de Servicio. Ahora, además de potenciar las tiendas de conveniencia, cada vez más operadores buscan aprovechar espacios disponibles para incorporar locales comerciales que generen ingresos adicionales, revaloricen el inmueble y transformen al establecimiento en un centro de servicios con actividad durante todo el día.
La tendencia ya comenzó a reflejarse en distintos puntos del país, ya que a los minimercados, se ofrecen lockers inteligentes para paquetería, lavaderos de mascotas y emprendimientos que se incorporan a predios que hasta hace pocos años estaban dedicados casi exclusivamente al expendio de combustibles. Es por ello, que crece el interés por construir locales independientes destinados al alquiler.

“Las Estaciones de Servicio están incorporando cada vez más unidades de negocio. Es una tendencia con mucho potencial, pero creemos que no debe responder únicamente a una moda, sino a una estrategia“, explicó a Surtidores el arquitecto Patricio Pon, titular de Pon Arquitectos.
Para el especialista, la posibilidad de obtener ingresos mediante el arrendamiento de espacios debe contemplarse desde el momento en que se proyecta la obra. “Una alternativa muy interesante es construir establecimientos o dejar previstas áreas que puedan adaptarse con el tiempo a distintas apuestas de negocio. Eso permite acompañar la evolución del emprendimiento sin realizar intervenciones complejas cuando aparezcan nuevas oportunidades“, señaló.
Con ese criterio, desde el anteproyecto se estudia el aprovechamiento integral del lote, contemplando no solo las necesidades operativas actuales, sino también futuras ampliaciones que permitan incorporar nuevas propuestas cuando la demanda o la rentabilidad lo justifiquen. “La flexibilidad, tanto constructiva como funcional, se convirtió en uno de los principales atributos de las nuevas Estaciones de Servicio”, destacó.
Sin embargo, Pon advirtió que ninguna inversión debería concretarse sin una planificación adecuada. “Es fundamental realizar un estudio de mercado, evaluar el entorno y entender cómo evolucionará esa zona en los próximos años. También es indispensable respetar los lineamientos de la petrolera para que todas las actividades convivan de manera ordenada y se potencien entre sí”, remarcó.
Pon aclaró que el combustible continúa siendo el principal atractivo del negocio, aunque sostuvo que la clave es ofrecer nuevos motivos para que el cliente elija esa estación por encima de otras. “Las unidades complementarias funcionan cuando fortalecen la actividad principal, prolongan la permanencia del público y agregan valor a la experiencia“, resumió.
Una visión similar comparte Roberto Flores, gerente de Grupo Flores, quien aseguró que el concepto tradicional de Estación de Servicio atraviesa una transformación profunda.
Según explicó, esa evolución también modifica la manera de proyectar los espacios. “Las tiendas son cada vez más grandes porque ya no se piensa únicamente en vender un café o un snack. Se busca crear un lugar donde alguien pueda trabajar, mantener una reunión, hacer un trámite o simplemente quedarse un rato cómodo“, expresó.
Además, consideró que los cajeros automáticos volverán a ocupar un lugar importante dentro de las Estaciones de Servicio. “Hace algunos años no funcionaban porque los establecimientos no estaban preparados desde el punto de vista de la seguridad. Hoy esa realidad cambió y existen condiciones para que vuelvan a instalarse con éxito“, afirmó.

Flores también destacó que el crecimiento del autoservicio de combustibles impulsará una nueva organización de las instalaciones. Al reducir los tiempos destinados a la carga, los operadores buscarán dirigir ese movimiento hacia los sectores comerciales, potenciando los locales, las tiendas y otras actividades que aporten valor al negocio.
Para el empresario, la arquitectura dejó de responder únicamente a las necesidades operativas del expendio. “Hoy recomendamos desarrollar ambientes amplios, cómodos y versátiles, preparados para incorporar nuevos negocios o reconvertirse según cambien los hábitos de consumo. Puede haber mesas para quienes quieran almorzar, livings para mantener una reunión o sectores disponibles para sumar actividades comerciales. Esa capacidad de adaptación termina siendo una de las inversiones más inteligentes para cualquier operador“, concluyó.
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