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Especialistas consultados por Surtidores coinciden en que el escenario internacional se descomprimió, aunque persisten dudas sobre una eventual baja en surtidor, la rentabilidad de las petroleras y la recuperación del consumo.
Después de varias semanas marcadas por la tensión en Medio Oriente y la suba del petróleo, el mercado internacional empezó a volver a una situación más parecida a la que existía antes del conflicto. El Brent retrocedió hasta niveles cercanos a los 70 dólares por barril y eso volvió a poner sobre la mesa una discusión inevitable en Argentina: qué va a pasar con los precios de los combustibles.
En el sector de Estaciones de Servicio el tema se sigue de cerca porque ya no se trata de evitar aumentos, sino de entender si la baja internacional terminará llegando al surtidor y en qué momento.

Para Jorge Lapeña, exsecretario de Energía y presidente del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, todavía es temprano para dar por cerrado el escenario internacional, aunque entiende que el mercado volvió a una zona de mayor normalidad.
“Hay que asumir que la guerra terminó o al menos que entró en una etapa distinta. Lo que no sabemos todavía es si esta situación se va a sostener o si puede volver a haber episodios que alteren otra vez el precio del petróleo”, explicó, aunque de todos modos, sostuvo que Argentina deberá volver a mirar lo que ocurre en los países vecinos.
“Los precios locales van a tener que alinearse con los de la región. No tiene demasiado sentido que Argentina quede desacoplada de lo que pase en Uruguay, Chile o Brasil”, afirmó.

Para Lapeña, ese reacomodamiento va a sentirse en toda la cadena de combustibles y podría terminar favoreciendo una recuperación del volumen vendido si el resultado es un mercado más competitivo.
Una mirada más concreta sobre los próximos movimientos la aportó el exsecretario de Energía Daniel Montamat. Según explicó, durante el período de tensión internacional se aplicó un esquema de compensación que tomó como referencia un barril bastante más alto que el actual.
“Ese sistema trabajó con un petróleo cercano a los 95 dólares. Si ahora el Brent volvió a la zona de 72 o 75 dólares, cuando se termine de compensar esa diferencia es lógico pensar que los combustibles vuelvan a valores más parecidos a los anteriores al conflicto”, señaló.
Montamat aclaró que eso no significa una baja automática ni inmediata. Antes, las empresas van a analizar cómo quedaron sus números. “Siempre hay una búsqueda de recomponer márgenes, pero el mercado también tiene referencias internacionales y eso termina ordenando”, sostuvo.
Sobre este punto explicó que, con un barril alrededor de los 70 dólares, las petroleras integradas mantienen una posición más cómoda porque combinan producción, refinación y comercialización, mientras que las compañías más concentradas en etapas específicas tienen menos margen de maniobra.

Desde otra perspectiva, el investigador Hernán Herrera consideró que el precio del combustible por sí solo no alcanza para explicar la evolución del consumo. Recordó que durante el conflicto el traslado local fue menor que el movimiento del Brent y señaló que la demanda continúa siendo el principal condicionante del mercado.
Finalmente dijo que “cuando el ingreso pierde capacidad de compra, cae el consumo de combustibles igual que cae el de otros bienes”. Para el economista del Instituto Argentina Grande, una eventual corrección de precios puede ayudar, pero difícilmente alcance por sí sola para recuperar ventas si no mejora el contexto económico.
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