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El esquema que contuvo aumentos durante varias semanas vence el 17 de mayo. Los estacioneros siguen de cerca cómo las variables podrían trasladarse al surtidor y su incidencia sobre los márgenes.
El cierre del mecanismo que desacopló parcialmente los importes locales de la referencia internacional encuentra a las Estaciones de Servicio en un momento delicado. Con menor volumen de despacho, la rentabilidad depende en gran medida de que los valores acompañen la evolución de los costos fijos, una variable que el esquema de estabilización de precios mantuvo contenida durante las últimas semanas.
Desde el sector advierten que el esquema funcionó como un alivio transitorio para el consumidor, pero al mismo tiempo implicó un freno en la actualización de ingresos frente a gastos que continuaron su curso. En ese marco, el vencimiento abre interrogantes sobre la forma en que podría darse el traslado pendiente y su efecto en la ecuación económica de las Estaciones de Servicio.

Al respecto, la senadora Flavia Royón confirmó a Surtidores que la fecha de finalización del mecanismo está prevista para el 17 de mayo. A partir de allí, el mercado entraría en una etapa distinta, donde las definiciones de YPF y el resto de las petroleras volverían a marcar el ritmo de los valores al público.
Quien fuera secretaria de Energía, anticipó además que el sendero más probable sería ascendente. “Inevitablemente se terminará trasladando a los precios internos”, señaló, y agregó que las actualizaciones resultarían “necesarias para sostener el sistema”.
En ese sentido, el economista Juan José Carbajales explicó que el proceso no seguiría una línea uniforme. “En algún momento, los valores se van a empezar a compensar”, afirmó en diálogo con Surtidores. Su mirada sugiere que la corrección podría darse en tramos, lo que implicaría un ajuste progresivo en lugar de un salto único.
El especialista, exsubsecretario de Hidrocarburos de la Nación y titular de la Consultora Paspartú, amplió esa idea con la figura de un “bandoneón” que libere subas de manera escalonada. Para las estaciones, este esquema implicaría convivir durante más tiempo con una actualización parcial de ingresos frente a costos que no se detienen.
No todas las visiones van en la misma dirección. El exdiputado Martín Tetaz, planteó a este medio que YPF podría sostener el acuerdo de estabilidad. “Salvo que el barril supere los 120 dólares, la empresa va a sostener el acuerdo de no mover los precios”, sostuvo. Aun así, advirtió que cuanto más tiempo se mantenga esa situación, mayor sería el ajuste posterior.
Por su parte, Luciano Codeseira, consultor con más de 20 años de experiencia en el sector energético, consideró que no se observan señales claras de alivio en el corto plazo. Explicó que la evolución del crudo continúa siendo el principal factor de incidencia y que su impacto es doble: mejora el negocio exportador, pero también empuja los valores en el mercado interno.

El especialista también recordó que el intento inicial de YPF de sostener el esquema durante 45 días dejó en evidencia las limitaciones de mantener un desacople prolongado. Según indicó, esa experiencia marca hasta dónde puede extenderse una herramienta de este tipo cuando el barril se mantiene en niveles elevados.
En este escenario, los operadores ponen el foco en dos variables. Por un lado, la modalidad de aplicación de los ajustes; por otro, la respuesta de la demanda. Una actualización en cuotas podría atenuar el impacto inmediato, aunque también prolongaría la incertidumbre comercial, ya que cada variación en surtidor incide sobre el nivel de despacho.
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