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Un violento siniestro ocurrido en Mar del Plata, donde un automóvil fuera de control ingresó al playón de una Estación de Servicio y atropelló a dos peatones, volvió a poner sobre la mesa un peligro que suele quedar relegado frente a otros riesgos propios de la actividad.
Las Estaciones de Servicio son espacios donde conviven peatones, vehículos en constante movimiento y equipos destinados al expendio de combustibles. Esa dinámica convierte al arrollamiento de un vehículo en uno de los riesgos laborales y operativos más importantes, especialmente en establecimientos ubicados sobre esquinas o avenidas con alto flujo vehicular.
Para la licenciada en Higiene y Seguridad y directora de Duramadre Consultora, Silvana Castiglione, estos episodios obligan a ampliar el enfoque preventivo. “Las estaciones, casi siempre, están ubicadas en esquinas y por eso tienen naturalmente este tipo de exposición. No tenemos que pensar solamente en la operación diaria, sino en qué ocurriría si un vehículo pierde el control e ingresa al predio”, explicó en diálogo con Surtidores.

La experta sostuvo que uno de los primeros ejercicios que deberían realizar los responsables de cada establecimiento es observar la instalación desde otra perspectiva. “Hay que pararse en la vereda de enfrente e imaginar que ese accidente realmente sucede. Recién ahí aparecen detalles que durante la rutina pasan inadvertidos y que pueden hacer una gran diferencia cuando ocurre una emergencia“, afirmó.
Uno de los aspectos más importantes es verificar la resistencia de las barreras de protección instaladas sobre el perímetro del playón. Si bien muchas estaciones cuentan con defensas metálicas para impedir que un automóvil alcance las zonas peatonales o los surtidores, su eficacia depende tanto del diseño como de la forma en que fueron colocados.
“No alcanza con que exista una barra de contención. Hay que comprobar si está correctamente amurada al hormigón y preparada para soportar un impacto. Si solamente está apoyada o mal fijada, probablemente no cumpla la función para la que fue instalada“, advirtió Castiglione.
La ubicación de esos elementos también resulta determinante. Los sectores próximos a los accesos, las esquinas y los cruces de circulación concentran mayores probabilidades de colisiones, por lo que requieren soluciones de protección acordes con ese nivel de exposición.
La prevención también debe contemplar un escenario de mayor gravedad: el impacto directo contra un surtidor. Una embestida de ese tipo puede provocar la rotura de cañerías, pérdidas de combustible y generar un foco de incendio si aparecen fuentes de ignición en el lugar.
Por ese motivo, Castiglione recomienda revisar periódicamente el estado de las defensas que rodean a los equipos de expendio, verificar que mantengan su capacidad de absorción frente a un golpe y asegurarse de que no hayan perdido resistencia por corrosión, deformaciones o intervenciones posteriores.
Si un vehículo colisiona contra un surtidor, la respuesta inmediata del personal puede ser determinante para evitar consecuencias mayores. Entre las primeras acciones se encuentra detener el expendio de combustible, activar el protocolo interno de emergencia, impedir el ingreso de otros vehículos, controlar la presencia de derrames, eliminar cualquier fuente de ignición y solicitar asistencia si existen personas heridas.
“La capacitación periódica sobre estos procedimientos permite actuar con rapidez y reducir el margen de improvisación en situaciones de alta tensión”, afirmó.
Castiglione remarcó además que el atropello constituye uno de los peligros más frecuentes para quienes trabajan en la playa de carga. A diferencia de otros riesgos específicos de la actividad, la circulación vehicular es permanente durante toda la jornada y exige un nivel constante de atención.
En ese sentido, recomendó que los playeros eviten desarrollar sus tareas de espaldas al movimiento de los vehículos y procuren mantener siempre una visión amplia del entorno. Esa conducta facilita anticipar maniobras inesperadas, detectar distracciones de los conductores y ganar segundos valiosos para ponerse a resguardo.

También aconseja mantener despejadas las zonas de circulación peatonal, respetar los sentidos internos de tránsito, conservar visible toda la señalización preventiva y revisar periódicamente que los elementos de protección permanezcan en condiciones. Estas verificaciones, aunque parezcan simples, forman parte de una política de prevención que puede evitar accidentes con consecuencias irreversibles.
“Tenemos que dejar de pensar que estas cosas nunca van a pasar. Hay que pararse en la vereda de enfrente e imaginar que un auto pierde el control y entra a la estación. Recién ahí vamos a poder detectar si las barreras realmente protegen, si los surtidores están resguardados y si el personal tiene espacio para reaccionar. El playero nunca debería trabajar de espaldas a la circulación; tiene que mantener una visión de 360 grados porque está en un lugar donde los vehículos se mueven permanentemente. La prevención empieza mucho antes de que ocurra el accidente“, concluyó la entrevistada.
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