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Después de años de inversiones concentradas en tiendas y gastronomía, los proyectos vuelven a contemplar prestaciones vinculadas con el vehículo y preparan la infraestructura para nuevas formas de movilidad.
Las Estaciones de Servicio comenzaron a recuperar una configuración que durante años había quedado relegada. Los nuevos proyectos y las remodelaciones vuelven a contemplar espacios destinados específicamente al vehículo, como boxes de mantenimiento, lubricación y otras prestaciones, aunque bajo criterios diferentes a los utilizados décadas atrás.
Nicolás Pastorino, presidente de PGS, observó que el sector está recuperando progresivamente un concepto de Estación de Servicio. “Hoy las estaciones van mucho más allá de la venta de combustible”, sostuvo. En esa evolución, la tienda de conveniencia continúa ocupando un lugar relevante, mientras que los sanitarios se mantienen como uno de los principales desafíos operativos debido a la necesidad de garantizar limpieza, comodidad y una buena presentación.
La preparación para la movilidad eléctrica constituye otro de los factores que ya comienza a modificar las obras. Emiliano Spyrakis, CEO de Aryes Energía, explicó que la empresa trabaja sobre una concepción de la Estación de Servicio como punto de encuentro, donde distintas propuestas puedan desarrollarse en un mismo lugar.

La idea apunta a que el usuario pueda tomar un café mientras carga combustible o energía eléctrica, en una experiencia que extiende la permanencia dentro del establecimiento. Spyrakis señaló que este modelo ya puede observarse en otros mercados y que la compañía analiza distintas alternativas para adaptarlo a las condiciones argentinas.
El empresario destacó que la movilidad eléctrica todavía plantea interrogantes en materia de regulación y rentabilidad, pero consideró necesario anticiparse a esa evolución. Por eso, en varias estaciones que Aryes Energía está ejecutando actualmente se decidió dejar preparada la infraestructura subterránea necesaria para una futura instalación de cargadores.
La estrategia consiste en incorporar durante la construcción las canalizaciones y previsiones técnicas correspondientes, aunque el equipamiento eléctrico no sea instalado inmediatamente. De esa manera, una eventual incorporación posterior puede realizarse con una intervención menor y sin modificar sustancialmente una obra terminada.
Spyrakis indicó que este criterio ya se aplica en diferentes proyectos, entre ellos una estación ubicada en San Justo y otra sobre la Ruta 2. También señaló que existen consultas de estaciones ubicadas sobre corredores viales interesadas en conocer alternativas relacionadas con la carga eléctrica y las nuevas energías.
La mirada hacia otros mercados forma parte de esa búsqueda. El ejecutivo explicó que analiza experiencias internacionales para conocer qué soluciones pueden resultar técnica y comercialmente viables en Argentina. La intención es evitar incorporar tecnología solamente por tendencia y encontrar propuestas capaces de sostenerse económicamente.
El cambio constructivo tampoco significa que todas las estaciones deban incorporar el mismo paquete de servicios. Juan Francisco Porco, gerente de Operaciones y Desarrollo Comercial de COSEPESA, consideró que la decisión debe responder a las características de cada negocio. La cantidad de vehículos que ingresan diariamente, el perfil del público, la superficie disponible, la ubicación y las posibilidades de crecimiento son variables determinantes antes de avanzar con una inversión.
Desde esa perspectiva, un box, un lubricentro o un espacio de lavado no constituyen objetivos en sí mismos. Su incorporación debe contribuir al rendimiento general del establecimiento y complementar las actividades existentes.
En este aspecto, Roberto Flores, del Grupo Flores, explicó que esta evolución comenzó años atrás con una modificación en la manera de concebir los espacios de atención. Los baños, por ejemplo, dejaron de ser ambientes secundarios para transformarse en un componente central de la experiencia. Luego, las tiendas ampliaron su función y pasaron de ser simples minimercados a convertirse en espacios donde el cliente puede consumir, trabajar o descansar.

Ese aumento en el tiempo de permanencia generó nuevas oportunidades para sumar prestaciones. Entre ellas, Flores destacó los lavaderos automáticos de última generación, capaces de realizar procesos sin contacto mediante agua a presión, reduciendo los tiempos y el riesgo de afectar la pintura del vehículo.
También consideró relevante recuperar una figura responsable y visible para el automovilista. En los servicios de mantenimiento rápido, el cliente busca cada vez más contar con una persona que supervise la tarea, responda por el trabajo realizado y genere confianza. Ese rol, tradicionalmente asociado a los lubricentros, puede volver a integrarse dentro de las estaciones bajo esquemas más profesionalizados.
El resultado es un modelo constructivo que empieza a combinar funciones que durante años estuvieron separadas. La playa de combustibles continúa siendo el núcleo del negocio, pero alrededor aparecen espacios destinados al mantenimiento, lavado, descanso, gastronomía, compras y nuevas formas de abastecimiento energético.
Para los especialistas, la principal diferencia respecto de las estaciones de décadas anteriores está justamente en la planificación. La recuperación de servicios para el automóvil no representa una vuelta al pasado, sino una adaptación a un consumidor que exige rapidez, comodidad, confianza y múltiples soluciones en una misma parada.
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