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La entidad apoyó el debate para actualizar el marco regulatorio, pero advirtió sobre los riesgos de aumentar los cortes obligatorios sin respaldo técnico. También rechazó la creación de nuevas tasas y la obligación de incorporar infraestructura específica.
La Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina llevó al Senado una postura de apoyo al debate al proyecto de ley de biocombustibles, aunque con una serie de observaciones destinadas a resguardar la operación de las más de 5.000 Estaciones de Servicio que representa en todo el país.
La exposición se realizó ante la Comisión de Minería, Energía y Combustibles de la Cámara Alta, en el marco del tratamiento de distintos proyectos legislativos que buscan modificar el régimen vigente. Desde la entidad consideraron que la promoción de los biocombustibles constituye una oportunidad para fortalecer la producción nacional y diversificar la matriz energética, pero remarcaron que cualquier cambio debe implementarse con criterios técnicos y económicos que garanticen la sustentabilidad del sistema.
Uno de los principales planteos de CECHA estuvo relacionado con los porcentajes de mezcla obligatoria entre combustibles fósiles y biocombustibles. La entidad sostuvo que cualquier incremento de los cortes debe estar respaldado por estudios técnicos que aseguren el correcto funcionamiento de los vehículos y que no afecten el rendimiento energético de los combustibles.

Según explicaron, una parte importante del parque automotor argentino posee una antigüedad considerable y no fue diseñada para operar con porcentajes significativamente más altos de biodiésel o bioetanol. En ese sentido, alertaron que eventuales inconvenientes mecánicos podrían derivar en reclamos de los consumidores hacia las Estaciones de Servicio, aun cuando éstas no tengan responsabilidad sobre la calidad o composición de los productos que comercializan.
“Compartimos el objetivo de impulsar los biocombustibles, pero creemos que el camino debe construirse sobre bases técnicas sólidas y respetando la realidad del parque automotor argentino. No podemos avanzar a un ritmo que termine generando problemas para los usuarios y para las Estaciones de Servicio”, sostuvo Hernán Landgrebe, presidente de FECRA.
La entidad propuso que, mientras no existan garantías suficientes sobre el desempeño de mezclas más elevadas, los porcentajes no superen el 10 por ciento para biodiésel y el 15 por ciento para bioetanol. Además, sugirió avanzar gradualmente hacia tecnologías similares a las que utilizan países como Brasil, donde los vehículos están preparados para funcionar con diferentes proporciones de combustibles renovables.
Otro de los puntos destacados de la presentación fue el impacto económico que podría tener una ampliación de los cortes obligatorios. Desde CECHA advirtieron que los biocombustibles suelen presentar costos superiores a los combustibles fósiles, por lo que una mayor participación en las mezclas podría trasladarse al precio final que pagan los consumidores.
La preocupación no es menor para un sector que viene enfrentando una retracción en los niveles de demanda y que observa con atención cualquier medida que pueda afectar la competitividad de los surtidores.
En la misma línea, la Confederación expresó su rechazo a la creación de nuevas tasas destinadas a financiar tareas de fiscalización o control. Los representantes del sector señalaron que la actividad ya soporta una elevada carga tributaria y que muchos municipios aplican gravámenes que terminan impactando directamente en el precio final de los combustibles.
“Las Estaciones de Servicio atraviesan un contexto complejo y necesitan reglas que favorezcan la inversión y la actividad. Incorporar nuevos costos o exigencias que terminen trasladándose al surtidor puede generar un efecto contrario al que se busca con esta ley”, afirmó el presidente de CECHA, Isabelino Rodríguez.

La preocupación por los costos también se trasladó al capítulo referido a la comercialización de biocombustibles puros. CECHA manifestó su oposición a cualquier iniciativa que implique la incorporación de surtidores específicos o infraestructura dedicada para estos productos, incluso si la medida fuera de carácter voluntario.
Según explicaron, la instalación de tanques exclusivos, la adecuación de las playas de carga y la realización de obras complementarias representarían inversiones de gran magnitud para las Estaciones de Servicio, especialmente para las pequeñas y medianas empresas que predominan en el sector.
Finalmente, la entidad respaldó la posibilidad de avanzar hacia un esquema más abierto para la producción y comercialización de biocombustibles, dejando atrás mecanismos basados en cupos cerrados y precios administrados. A criterio de CECHA, una mayor competencia entre productores y mezcladores podría contribuir a mejorar la disponibilidad de productos y favorecer condiciones más eficientes para toda la cadena.
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