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Diputados de distintos espacios políticos presentaron proyectos para facilitar la expansión de las PyMEs. Las iniciativas apuntan tanto a la construcción de nuevas bocas de expendio como a la modernización de las existentes.
Renovar surtidores, ampliar una Estación de Servicio o incorporar equipos de GNC, GNL y carga eléctrica requiere inversiones que no siempre están al alcance de las pequeñas y medianas empresas. Para facilitar esos proyectos, diputados de diferentes bloques buscan ampliar los beneficios impositivos y reducir las exigencias que hoy dejan afuera a muchos empresarios.
Las iniciativas apuntan tanto a la construcción de nuevas bocas de expendio como a la modernización de las existentes. Sin embargo, aunque hay propuestas de distintos sectores políticos, todavía no se alcanzaron los acuerdos necesarios para que las modificaciones pendientes avancen en el Congreso.
Uno de los legisladores que trabaja sobre el tema es Pablo Farías, presidente de la Comisión de Pequeñas y Medianas Empresas de la Cámara de Diputados, quien considera que los incentivos actuales resultan insuficientes para buena parte de las empresas que necesitan invertir.

En declaraciones a Surtidores, Farías sostuvo que “las Estaciones de Servicio son un ejemplo concreto de por qué necesitamos ampliar los incentivos para las PyMEs. Muchas empresas quieren renovar equipamiento o incorporar nuevas tecnologías, pero los beneficios disponibles no siempre están a su alcance”.
El legislador santafesino impulsa, junto con otros diputados de Provincias Unidas, el proyecto 3409-D-2026, que busca modificar el régimen de incentivos incluido en la Ley 27.802 para que más micro, pequeñas y medianas empresas puedan utilizarlo.
Actualmente, el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) establece montos mínimos que comienzan en 150.000 dólares para las microempresas y 600.000 dólares para las pequeñas. En el caso de las medianas, las cifras ascienden a 3,5 millones y 9 millones de dólares, según su categoría.
Para muchas Estaciones de Servicio, esos valores pueden ser difíciles de alcanzar. Un operador puede necesitar cambiar surtidores, ampliar sus tanques o incorporar nuevos equipos sin llegar a realizar una inversión de esa magnitud.
“Una renovación de equipos o la incorporación de un nuevo servicio puede representar un esfuerzo económico muy importante para una PyME. Queremos que esas inversiones también tengan incentivos y no queden afuera por no alcanzar determinados montos”, afirmó Farías.
Además señaló que el tema tiene especial importancia para las empresas familiares y los operadores independientes, que deben destinar recursos a mantener sus instalaciones, cumplir las normas de seguridad y mejorar la atención al público, aun cuando las ventas no acompañan el aumento de los costos.
Otra de las dirigentes que impulsó beneficios para las inversiones de menor escala es Pamela Calletti, diputada nacional con mandato cumplido y autora de una iniciativa para crear el Régimen de Incentivo para Pequeñas y Medianas Inversiones (RIPMI).
En declaraciones a este medio, la exlegisladora de Salta explicó que las ventajas impositivas deben contemplar las necesidades de quienes buscan ampliar sus negocios o incorporar equipamiento, sin exigirles desembolsos que superen sus posibilidades.
“Una Estación de Servicio que incorpora surtidores, amplía su capacidad de almacenamiento o suma equipamiento tecnológico, está realizando una inversión productiva. Es importante que estas actividades puedan acceder a beneficios fiscales que faciliten la recuperación del capital”, sostuvo.
La propuesta de la exdiputada contempla estabilidad fiscal, ventajas impositivas y herramientas de financiamiento para proyectos de menor tamaño, con especial atención a las economías regionales.
También aparece la necesidad de acompañar las nuevas formas de abastecimiento. Instalar cargadores eléctricos o sumar equipos de GNC y GNL demanda recursos adicionales y, en muchos casos, requiere adaptar las instalaciones existentes.
Sobre este punto, el presidente de la Comisión de PyMEs consideró que los beneficios deberían ayudar a las empresas pequeñas a incorporar nuevas tecnologías, sin que esas inversiones queden reservadas únicamente a los grandes operadores.
La discusión también incluye una iniciativa presentada por Romina Diez, acompañada por otros diputados de La Libertad Avanza, entre ellos Gabriel Bornoroni, que sirvió como antecedente del RIMI. Este régimen fue incorporado a la Ley 27.802 y contempla herramientas como la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias y la devolución de créditos fiscales de IVA, siempre que las inversiones cumplan los requisitos establecidos.
Calletti también puso el acento en las necesidades del interior del país. “Una nueva boca de expendio sobre una ruta o en una localidad del interior mejora los servicios para el transporte, la producción y el turismo. Facilitar estas inversiones también significa acompañar el desarrollo de las distintas regiones”, expresó.

A estas dificultades se suma otra particularidad del negocio. Como la categoría MiPyME se determina, entre otros requisitos por la facturación, los aumentos de los combustibles pueden elevar las ventas medidas en pesos sin que necesariamente mejore la utilidad del estacionero. Esto puede complicar el acceso de algunas empresas a los beneficios destinados al sector.
Por eso, además de reducir los montos mínimos, las propuestas buscan que las herramientas de promoción lleguen a más empresas. Para los expendedores, la posibilidad de utilizarlas dependerá de las condiciones que finalmente establezca la normativa y del tipo de inversión que quieran realizar.
“Si una PyME quiere abrir una nueva Estación de Servicio, ampliar la que tiene o incorporar tecnología para ofrecer más servicios, tenemos que ayudar a que esa inversión se concrete. No se trata solamente de beneficiar a una empresa, sino de generar empleo, mejorar el abastecimiento y acompañar el crecimiento de las economías regionales”, concluyó Farías.
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