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Con las conversiones nuevamente en alza y una amplia disponibilidad de gas, consideran que llegó el momento de impulsar una política oficial que aproveche la producción local de gas y la infraestructura existente.
El mercado del GNC empieza a mostrar una señal de recuperación después de varios años de caída. Los registros oficiales reflejan un aumento de las conversiones, mientras que la diferencia de precios frente a la nafta volvió a convertirse en uno de los principales argumentos para los usuarios que buscan reducir el gasto en combustible.
Los datos corresponden al Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad, organismo que asumió las funciones que anteriormente estaban distribuidas entre el ENARGAS y el ENRE. En julio se contabilizaron 8797 conversiones a GNC, un 63 por ciento más que en igual mes de 2025.
El crecimiento es significativo, aunque todavía no permite hablar de una suba plena. La comparación se realiza contra un período de escasa actividad y los volúmenes actuales continúan muy lejos de los máximos alcanzados por el sector.

El presidente de la Cámara de Expendedores de GNC, Pedro González, confirmó a Surtidores que el alza continuó y estimó que actualmente se realizan aproximadamente el doble de conversiones mensuales que el año pasado.
“El cambio del precio de los líquidos hizo un clic y las instalaciones subieron”, explicó. Pero también pidió relativizar el porcentaje de crecimiento: “Si se convertían 4.500 unidades y ahora se convierten 9.000, es el doble, pero de un punto de partida recesivo”.
La principal modificación en la ecuación para los usuarios está en la relación entre el GNC y la nafta. González señaló que, en las zonas con mayores costos, principalmente fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires y en algunas ciudades del interior, el GNC puede ubicarse alrededor del 50 por ciento del precio de la nafta.
En el AMBA, donde se concentra aproximadamente un tercio de las estaciones del país, la diferencia es todavía mayor. Según el empresario, el gas puede representar cerca del 40 por ciento del valor de la nafta y, en algunos casos, llegar a un tercio.
La brecha tiene un efecto directo sobre quienes utilizan el automóvil en forma intensiva. El ahorro mensual puede permitir recuperar la inversión necesaria para instalar un equipo en un plazo más corto, especialmente cuando el vehículo tiene un elevado kilometraje.
Pero el nivel de inversión requerido para acceder a un equipo sigue siendo una barrera contra la decisión del posible usuario. El dirigente estimó que un equipo completo instalado, con tanque incluido, históricamente rondaba los 1.000 dólares. Actualmente, el valor puede ubicarse entre 1.100 y 1.200 dólares, según el tipo de equipo y la zona.
El aumento está relacionado con la evolución de los costos locales. “En el último año podemos hablar de un 30 por ciento en los costos en pesos y el dólar no subió”, explicó González. La consecuencia fue un incremento del precio de las instalaciones medido en dólares.

La tecnología, en cambio, ya no aparece como un obstáculo. El titular de la CEGNC destacó que no hay dudas en el mercado con respecto al funcionamiento. “Los equipos de quinta generación son muy eficiente, no tienen absolutamente ninguna dificultad”, confirmó.
Con la ventaja económica nuevamente instalada, el sector busca ahora una decisión del Gobierno que permita ampliar el mercado. El reclamo apunta a medidas específicas para reducir el costo inicial de las conversiones y facilitar el acceso de los usuarios.
La demanda adquiere mayor relevancia porque existen políticas para otras tecnologías de movilidad. González cuestionó que los vehículos híbridos y eléctricos reciban beneficios oficiales mientras el GNC no cuenta con herramientas similares. “Siempre hemos estado buscando y pidiendo que el Gobierno de turno pusiera algunas fichas en beneficio de un sector que tiene todas a favor”, sostuvo.
Para los expendedores, Argentina reúne condiciones para desarrollar una política de movilidad basada en gas natural. El país dispone de producción propia, infraestructura de transporte y distribución, talleres especializados y más de 2.000 Estaciones de Servicio preparadas para abastecer GNC.
González también remarcó una diferencia logística frente a los combustibles líquidos: el gas natural se transporta principalmente mediante redes y gasoductos, por lo que no requiere el mismo esquema de distribución terrestre.
El reclamo incluye financiamiento para las conversiones, reducción de costos e incentivos para las automotrices. La propuesta de mayor alcance consiste en recuperar la fabricación de vehículos preparados para funcionar con GNC desde origen.

Como antecedente, el empresario mencionó a España, donde el Estado otorgó incentivos económicos para que las terminales desarrollen vehículos específicos a gas. Según explicó, Argentina podría aplicar una estrategia similar aprovechando que dispone del recurso y de una infraestructura consolidada.
La recuperación de las conversiones también tiene una consecuencia directa para las Estaciones de Servicio: un parque automotor más amplio significa nuevos clientes habituales y mayor potencial de ventas de GNC. Sin embargo, la entidad consideró que el crecimiento todavía necesita varios meses de continuidad para confirmar un cambio de tendencia.
Finalmente, González indicó que el país tiene una ventaja que debería ser aprovechada mediante una política específica. “Tenemos la producción de gas, toda la estructura, más de 2.000 Estaciones de Servicio y la tecnología. Lo que siempre nos faltó fue una decisión política”, concluyó.
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