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ALUR recibió a representantes de la industria latinoamericana durante el Comité de Sostenibilidad 2026 de UNALA.
La producción de biocombustibles no se mide únicamente por los litros obtenidos, sino que también importa el impacto ambiental de su elaboración y las condiciones en las que se desarrolla cada etapa de la cadena. Esa discusión reunió en Uruguay a representantes de la industria latinoamericana, con Alcoholes del Uruguay como anfitriona del Comité de Sostenibilidad 2026 de la Unión de Azucareros Latinoamericanos.
El encuentro se desarrolló en Bella Unión, donde la empresa cumple 20 años desde el inicio de sus operaciones. Entre los asuntos abordados figuró el Análisis de Ciclo de Vida de los biocombustibles, una metodología que permite evaluar los impactos ambientales asociados a los procesos productivos y que aporta elementos para examinar el desempeño de estas fuentes energéticas.
Marcelo Sadres, presidente de ALUR, destacó el intercambio con representantes de otros países y la posibilidad de compartir experiencias. “Cuando hablamos de sostenibilidad, en definitiva, estamos hablando de impacto social, de impacto económico y de impacto ambiental”, señaló.

EL DESEMPEÑO AMBIENTAL EN LA PRODUCCIÓN DE BIOCOMBUSTIBLES
La evaluación ambiental es uno de los aspectos relevantes para analizar el aporte de los biocombustibles a la transición energética. Su impacto depende de las distintas etapas de producción, desde la obtención de la materia prima hasta su procesamiento industrial, por lo que contar con mediciones específicas permite evaluar sus resultados con mayor precisión.
Durante las jornadas también se presentaron iniciativas vinculadas con la capacitación de trabajadores y el programa Bella Unión Evoluciona, además de estudios sobre el impacto económico y social de ALUR en la región.
Luis Fernando Salazar, director ejecutivo de UNALA, valoró la posibilidad de conocer las prácticas ambientales y sociales desarrolladas por la empresa uruguaya durante sus dos décadas de actividad. El encuentro, según expresaron los organizadores a Surtidores, permitió intercambiar experiencias y recoger aprendizajes de otros mercados latinoamericanos.

UNA OPERACIÓN CON ESCALA INDUSTRIAL
El complejo agroindustrial de Bella Unión procesa aproximadamente 450.000 toneladas de caña de azúcar por año. La zafra involucra a 137 productores, sobre una superficie cosechada de 6.859 hectáreas, y la actividad genera alrededor de 3.000 puestos de trabajo directos, de acuerdo con los datos presentados por la empresa.
La operación constituye la base productiva desde la que ALUR desarrolla sus actividades agroindustriales y energéticas. Sin embargo, el volumen de caña procesada no permite establecer por sí solo cuánto bioetanol se obtiene ni cuál es su contribución efectiva al abastecimiento energético nacional.
Por eso, los resultados específicos del análisis ambiental y los datos de producción de biocombustibles son fundamentales para dimensionar el aporte de la compañía. El encuentro regional puso esos temas en la agenda, aunque la información difundida no detalla cifras sobre la reducción de emisiones ni sobre el volumen de bioetanol producido.
Cabe destacar que UNALA reúne al sector azucarero de 14 países latinoamericanos y promueve la producción sostenible de azúcar, bioetanol y electricidad. Su Comité de Sostenibilidad se realiza anualmente y tuvo ediciones anteriores en Colombia, República Dominicana y Guatemala.
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