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Las ventas y fusiones de diferentes empresas dejaron una huella que fue más allá de los carteles. El exsecretario de Energía de la Nación, Julio César Aráoz, analizó cómo esas transformaciones modificaron la relación de las petroleras con los operadores.
Muchas petroleras que ya no están presentes en el mercado formaron parte del paisaje cotidiano de las rutas y ciudades. Con el tiempo, sus nombres fueron reemplazados por otros, mientras buena parte de las estaciones continuaron atendiendo en las mismas esquinas y con los mismos operadores. Detrás de esos cambios de carteles hubo ventas, reconversiones y una reorganización del negocio que también modificó las condiciones para quienes estaban al frente de cada establecimiento.
Julio César Aráoz, el funcionario que fue pionero en desregular el mercado de los hidrocarburos en los años 90, ubicó allí una de las principales consecuencias de la reconfiguración del sector. Según su análisis, los operadores debieron adaptarse a proveedores con mayor capacidad para establecer las condiciones de pertenencia a sus redes.
“Antes había muchos dueños de petrolera dispuestos a negociar margen”, afirmó el exsecretario de Energía durante el gobierno de Carlos Menem en diálogo con Surtidores. En su lectura, la transformación del mercado alteró ese vínculo y dio más peso a las decisiones de los grandes grupos sobre la imagen, las inversiones y la modalidad comercial de las Estaciones de Servicio.

El dirigente cordobés, mencionó las exigencias de renovación de las playas, el desarrollo de tiendas y los sistemas de compra y venta con poco margen de remarcación. Planteó que esas condiciones influyen en la decisión de continuar con una bandera o buscar otras alternativas de abastecimiento.
El cambio, por lo tanto, involucró mucho más que una nueva identificación. Para un operador, incorporarse a otra red supone evaluar el respaldo del proveedor, las obligaciones del contrato y los recursos necesarios para adecuar su establecimiento.
Las historias de Esso, EG3, Petrobras y Oil permiten observar distintas formas de esa transformación. Sus nombres dejaron de identificar a las antiguas redes, pero los procesos que llevaron a ese resultado tuvieron causas y consecuencias diferentes.
Esso atravesó una adquisición y una renovación de su identidad comercial. AXION energy se convirtió en la nueva marca, con una transición gradual que permitió mantener la actividad de la red mientras se reemplazaba su imagen.
EG3 recorrió otro camino, con su incorporación a Petrobras y la sustitución progresiva de la bandera. El proceso se extendió durante años. Todavía en 2010 quedaban establecimientos con aquella identificación, cuando se discutían nuevas transferencias de activos de la compañía brasileña.
La posterior reconversión de la red Petrobras respondió a otra operación. En 2018, Pampa Energía concretó la venta a Trafigura de activos de refinación y distribución, entre ellos las estaciones que operaban con esa marca y que luego pasaron a Puma Energy.
Al anunciar la venta, Pampa había explicado que el negocio requería una escala mayor para alcanzar sustentabilidad. Ese antecedente coincidió con uno de los argumentos centrales de Aráoz sobre la necesidad de contar con una estructura que respalde la comercialización.
“No alcanza con tener estaciones”, sostuvo. El exfuncionario vinculó la permanencia de una red con la capacidad financiera, la infraestructura y el abastecimiento que hay detrás de su presencia comercial.
Oil tuvo un desenlace diferente. Su quiebra derivó en un proceso judicial de venta de activos, adjudicados en octubre de 2018 a YPF, que vendió gran parte a Delta Patagonia y DAPSA. Estas últimas quedaron a cargo de la gestión y el suministro de las estaciones que formaban parte de la red comercial.

“La distinción es relevante para entender qué ocurrió. Una venta puede dar continuidad a la actividad bajo otra identidad, mientras que una quiebra requiere reorganizar la operación y el suministro. La desaparición de un cartel, por sí sola, no permite conocer cuál fue el recorrido del empresario que siguió atendiendo detrás del surtidor”, comentó Aráoz.
El otrora ministro también señaló que las decisiones de las empresas controlantes resultan determinantes. Un cambio de prioridades puede llevar a transferir activos y reemplazar una marca, aun cuando las bocas de expendio mantengan su actividad.
Los emblemas de otras épocas permiten reconstruir una parte de la historia del sector. Para Aráoz, también ayudan a explicar cómo se modificó el poder de negociación de quienes continuaron al frente de las estaciones y por qué la capacidad de invertir adquirió un lugar central en su permanencia dentro de una red. “El que no invierte, queda afuera”, concluyó.
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