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La Resolución 504/25 impulsó el interés de operadores y petroleras. El modelo se posiciona como alternativa flexible para ampliar la red y generar ingresos desde su instalación.
La entrada en vigencia de la Resolución 504/25 comenzó a generar un impacto concreto en el mercado de combustibles, con un marcado crecimiento en las consultas por Estaciones de Servicio Móviles. Se trata de una modalidad que empieza a consolidarse como opción viable para ampliar la cobertura de abastecimiento y responder a demandas puntuales con mayor agilidad.
Desde el sector privado advierten que el interés proviene tanto de operadores independientes como de compañías petroleras, que ven en este formato una herramienta para expandir su presencia territorial sin los tiempos y costos asociados a una estación tradicional.

Emiliano Spyrakis, CEO de ARYES Energía, explicó que el nuevo marco regulatorio aporta previsibilidad y establece condiciones técnicas claras para el desarrollo del segmento. “La normativa ordena el mercado y eleva los estándares de seguridad, lo que genera mayor confianza en quienes evalúan incorporar este tipo de soluciones”, señaló en diálogo con Surtidores.
Uno de los puntos centrales de la resolución es la exigencia de certificación bajo norma UL 2085, un estándar internacional que regula tanques protegidos contra impactos e incendios. Este requisito no solo eleva el nivel de seguridad operativa, sino que también marca un piso tecnológico para todos los proyectos que se desarrollen bajo esta modalidad.
En este contexto, las empresas proveedoras destacan que el diferencial no radica únicamente en el equipamiento, sino en el enfoque integral con el que se abordan las iniciativas. En el caso de ARYES Energía, con más de cinco décadas de trayectoria en el sector, el proceso comienza con un análisis detallado de cada cliente, contemplando variables como la ubicación, el tipo de operación y los objetivos comerciales.
A partir de ese diagnóstico, se diseña una estación móvil a medida, con configuraciones adaptables que permiten ajustar la solución a cada necesidad. Este esquema evita la estandarización y habilita desarrollos específicos para distintos entornos, desde zonas remotas hasta áreas urbanas con limitaciones de espacio.
El modelo incluye además la ejecución completa del proyecto, desde la ingeniería inicial hasta la puesta en marcha. La modalidad llave en mano incorpora la obra civil, el montaje y la adecuación del sitio, reduciendo la complejidad operativa y los tiempos de implementación. Para los operadores, este aspecto resulta clave, ya que permite concentrarse en la gestión comercial sin asumir múltiples interfaces técnicas.
Otro factor que comienza a ganar protagonismo es la posibilidad de estructurar esquemas de financiamiento. La opción de leasing u otras alternativas permite alinear la inversión con el flujo de ingresos proyectado, facilitando la adopción del formato móvil como herramienta de expansión o incluso como instancia previa a desarrollos de mayor escala.

En esa línea, Spyrakis remarcó que estas soluciones también pueden cumplir un rol estratégico durante la construcción de una estación convencional. “Permiten iniciar la actividad desde el primer momento, generar ventas y evaluar el comportamiento de la demanda mientras se avanza con una obra de mayor envergadura”, indicó.
Asimismo, el formato aparece como una alternativa eficiente para locaciones donde el espacio disponible es reducido o donde se busca validar el potencial comercial antes de realizar una inversión definitiva. Esta flexibilidad se convierte en un atributo central en un mercado que exige respuestas rápidas y adaptadas a cada entorno.
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