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Aunque no contempla beneficios directos para las estaciones, la Resolución 66/2026 reordena el sistema de transporte y aporta mayor previsibilidad operativa durante el invierno.
La reciente Resolución 66/2026 de la Secretaría de Energía introduce cambios de fondo en la organización del sistema gasífero argentino que, sin estar orientados específicamente a las estaciones de carga de GNC, terminan impactando de manera favorable en su operación diaria. El nuevo esquema no contempla incentivos directos para los expendedores, pero sí establece condiciones más estables y previsibles en materia de abastecimiento y costos, dos variables centrales para un negocio que depende de la continuidad del suministro.
Uno de los aspectos más relevantes de la medida es la consolidación de un modelo más integrado para el transporte de gas, lo que permite simplificar la estructura tarifaria y hacerla más transparente. Para las estaciones de GNC, esto se traduce en una mayor claridad respecto a los componentes que determinan el costo final del producto, evitando distorsiones que históricamente generaban diferencias entre regiones.

En esa misma línea, la resolución introduce modificaciones en los Cargos Fideicomiso, que ahora pasan a tener una proporcionalidad uniforme para todas las rutas del sistema. Este cambio apunta a eliminar asimetrías tarifarias entre distintas zonas del país, un reclamo recurrente de los operadores del interior que enfrentaban condiciones menos competitivas en comparación con los grandes centros urbanos.
En diálogo con Surtidores, el consultor y especialista Luis Navas afirmó que “si bien la norma no está dirigida específicamente al segmento de GNC, corrige aspectos estructurales del sistema que terminan beneficiando a todos los usuarios, especialmente en términos de previsibilidad y equidad tarifaria”. Según el analista, la homogeneización de cargos y la integración del sistema “reducen distorsiones históricas y aportan mayor transparencia en la formación de precios”.
Otro punto que genera expectativas positivas en el sector es la mayor previsibilidad sobre el origen del gas. El desplazamiento progresivo del suministro desde Bolivia hacia la producción local, principalmente desde Vaca Muerta, permite anticipar un escenario más estable en términos de disponibilidad. Esta transición no solo responde a una cuestión geopolítica, sino también a la consolidación de la capacidad productiva interna, que comienza a posicionarse como eje central del abastecimiento energético.
En términos operativos, este cambio adquiere especial relevancia para las estaciones ubicadas en el Litoral y el Norte del país. Históricamente más expuestas a restricciones en el suministro durante los meses de mayor demanda, estas regiones podrían beneficiarse de un flujo más constante de gas proveniente de la cuenca neuquina. La mejora en la presión y en los niveles de inyección del sistema reduce significativamente el riesgo de interrupciones, uno de los principales factores de incertidumbre para el negocio del GNC.
En este sentido, Navas remarcó que “el fortalecimiento del corredor desde Vaca Muerta hacia los principales centros de consumo es una señal positiva, porque disminuye la probabilidad de cortes en invierno, que es cuando el sistema suele operar al límite de su capacidad”.
A pesar de estos avances, desde el punto de vista tarifario no se esperan modificaciones significativas en el corto plazo. La estructura que publica el ENARGAS corresponde a transporte y distribución. Ambos componentes solo representan un 20 por ciento, por lo que los cambios introducidos por la resolución, aunque relevantes en términos estructurales, tienen un impacto acotado en el valor final al público.
El foco, en consecuencia, se desplaza hacia el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte, que constituye el componente más significativo de la tarifa. En este segmento, el mercado aún se encuentra en proceso de definición. Por estos días, se están terminando de establecer las alícuotas que se aplicarán a la nafta súper como referencia para determinar el valor del metro cúbico de gas.

Sobre este punto, el especialista advirtió que “todavía hay incertidumbre en la formación del precio en boca de pozo, por lo que no es recomendable anticipar decisiones comerciales hasta que se definan las variables que van a incidir directamente en el costo del GNC”.
Esta situación abre un compás de espera para los operadores del sector. Ante la falta de definiciones concretas, la recomendación de Navas es evitar decisiones apresuradas en materia de contratación, al menos hasta que se clarifiquen los parámetros que regirán el precio del gas en boca de pozo.
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