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El especialista en derecho energético, doctor Miguel Ángel Bonillo, narró la historia sobre la posibilidad de cerrar durante algunas horas del día, tal como se propone en este momento para contrarrestar la inseguridad. En el 83
En las últimas semanas el Sindicato de los Empleados de Estaciones de Servicio santafesinas propuso cambiar la modalidad de atención de las bocas de expendio a fin de evitar los robos a los playeros, por lo se que analizó la posibilidad de atender por turnos durante la noche. ¿Pero qué se sabe sobre la normativa que autoriza este tipo de cuestiones?. El especialista en derecho energético, el doctor Miguel Ángel Bonillo, lo explica retrocediendo en el tiempo hasta llegar a la actualidad.
La resolución 125/71 de la secretaría de Energía (S.E), que regulaba lo atinente a la instalación y funcionamiento de las estaciones en épocas reguladas, concedía las autorizaciones para el funcionamiento de las bocas de expendio a las empresas petroleras. Éstas podían explotar en forma directa las estaciones o valiéndose de un tercero normalmente el dueño del inmueble o un empresario que debía suscribir un compromiso con la compañía-, dando así origen al sustento de los actuales contratos. Ambos en la esfera de su incumbencia tenían la obligación de tener la estación de servicio abastecida y abierta todos los días del año.
En el sistema regulado, anterior al Decreto 1212/89, donde el Estado fijaba precios oficiales y márgenes de rentabilidad a toda la cadena, el abastecimiento de combustibles era considerado un servicio público, y como tal debía ser brindado bajo apercibimiento de sanciones y caducidad de la autorización para que funcione la boca. Producida la desregulación ya en el mandato de Carlos Menem, la figura del servicio público quedó totalmente de lado para ser reemplazada por el mercado.
Sin embargo, tiempo atrás, precisamente en 1983,
En la práctica el sistema nunca se implementó debido a varios motivos, pero fundamentalmente por la falta de interés de las petroleras, temerosas de perder mercado, y además por la indiferencia de los estacioneros derivada de la misma circunstancia y de una carencia de sentido gremial.
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