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El Presidente de FUNDECOS, Contador Alejandro González Escudero, dialogó con surtidores sobre los temas impositivos que afectan directamente al sector comercializador de combustibles y consideró que “es muy poco probable que se modifique la presión fiscal del ITC””.
Los especialistas y analistas del sector de hidrocarburos coinciden en que la causa principal del excesivo nivel de precios al surtidor que enfrentan los consumidores y a la vez, provoca la merma en la rentabilidad de las Estaciones de Servicio pasa por la “tremenda carga de impuestos que los estados nacionales, provinciales y municipales cargan sobre el producto”.
Es por ello, que el especialista en temas tributarios, Alejandro González Escudero, advirtió a surtidores.com.ar que si bien en este año el gobierno nacional tuvo éxito en dos importantes puntos relacionados al Fisco, como el Impuesto a las Ganancias para trabajadores en relación de dependencia y la Ley del Blanqueo de los bienes no declarados de ciudadanos argentinos, con lo que logró morigerar el impacto sobre el costo fiscal del cambio en ganancias, “las asimetrías impositivas siguen siendo la base de la necesidad de una reforma integral”.
Afirmó el contador en este aspecto que el sistema general viene mostrando fallas muy graves, que principalmente afecta a los sectores pymes y productivos. En primer término, destacó la inexistencia de ajuste por inflación ya que “en lugar de cobrar realmente impuesto a las ganancias, se les termina achicando el capital a las empresas entre las cuales se encuentran las expendedoras de combustibles” y también nombró “el gran peso de los impuestos a los consumos”.
Aseveró que “el Impuesto a la Transferencia de los Combustibles sigue siendo muy importante para la masa de recaudación, lo que hace pensar que será prácticamente imposible que el Estado decida prescindir de dicho tributo”.
Al respecto, calculó el profesional que “representa el 6 por ciento del total con un valor de 4500 millones de dólares anuales, lo cual, si se compara con lo obtenido por el blanqueo esperado de 9 mil millones por única vez, resulta que significa solamente la recaudación de dos años por el ITC”.
Informó González que “hay otros gravámenes provinciales y municipales que se han incrementado peligrosamente en los últimos años como los ingresos brutos y otros que pegan directamente sobre el sostenimiento de los establecimientos”.
A todo esto, sumó los impuestos al trabajo, que se dan en forma de contribuciones sobre la nómina laboral que se viene aumentando sostenidamente, particularmente en los últimos dos años, con las alícuotas de las ART, en base al incremento de la siniestralidad.
“Las distorsiones que estamos acostumbrados a ver con del ITC, que sumado a todo los demás, implica que paguemos el combustible más caro de la región y uno de los más caros del mundo, pero lamentablemente no se avizora un panorama de cambio”, lamentó.
Finalmente expresó que “el sector recibiría un beneficio importante si el gobierno bajase la presión sobre la producción y venta de combustibles, pero es poco probable que una medida de este tipo se concrete durante el período de este gobierno”.
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