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Una actualización tributaria completa impulsaría nuevas subas en los surtidores. Su impacto dependerá de las decisiones del Gobierno y del traslado que realicen las petroleras al consumidor.
Con noviembre a la vuelta de la esquina, vuelve una pregunta que ya es habitual para quienes cargan combustible: ¿qué pasará con los impuestos que el Gobierno viene postergando? Si se aplicara de una sola vez toda la actualización pendiente, la nafta súper podría subir un 11,16 por ciento y el gasoil premium, un 4,09 por ciento.
Los números permiten ponerle precio a esa posibilidad. Para la súper, el punto de partida es un litro de $2.090 en las estaciones de YPF de la Ciudad de Buenos Aires. Al sumar los $233,19 de tributos diferidos considerados en el análisis, el valor llegaría a $2.323,19.

El cálculo fue realizado por el contador Leonardo Romano, del estudio Gismero y Asociados, y busca dimensionar cuánto pesaría la carga impositiva pendiente sobre el bolsillo del consumidor. La cuenta contempla el efecto de la mezcla con biocombustibles y supone que todo ese incremento se incorpora al precio final.
“Ese monto permite medir el impacto de trasladar toda la actualización tributaria considerada. Sobre un litro de $2.090, representa aproximadamente un 11,2 por ciento. Pero la cuenta supone que el incremento se traslada íntegramente al consumidor”, precisó el asesor impositivo en diálogo con Surtidores.
Llevado a una carga de 50 litros, el cambio sería de $11.659,50 adicionales. Un automovilista que con el precio de referencia desembolsa $104.500 pasaría a pagar $116.159,50 por la misma cantidad de nafta.
En el gasoil premium, la diferencia sería menor en términos porcentuales. Con un traslado completo, el litro alcanzaría los $2.592,99.
Así, una carga de 50 litros pasaría de $124.550 a $129.649,50. El gasto extra sería de $5.099,50, equivalente a una suba del 4,09 por ciento. Aunque ambos productos están alcanzados por las actualizaciones, el monto pendiente y su peso sobre el precio de partida son distintos.
La discusión viene del mes anterior, cuando ya se estimaba cuánto aumentarían los combustibles si se cobraban todos los remanentes. Finalmente, el Gobierno volvió a diferir su aplicación hasta noviembre. Por eso, el ejercicio mantiene aquellas diferencias tributarias y las suma a los valores de octubre.

Ahora, la atención está puesta en la decisión oficial. Vale remarcar que están pendientes los saldos de las actualizaciones correspondientes a 2024, 2025 y los dos primeros trimestres de 2026. Sin embargo, el Poder Ejecutivo puede volver a modificar ese plazo.
Que exista una fecha prevista tampoco significa que las pizarras deban aumentar automáticamente en esos porcentajes. Los resultados describen qué ocurriría si se cobrara toda la carga diferida y las compañías la trasladaran por completo al público.
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