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En España, la nafta de 98 octanos está perdiendo espacio frente a otras opciones. ¿Qué pasa en nuestro país?
La oferta de combustibles está cambiando en algunas estaciones españolas. Con una cantidad limitada de tanques y posiciones de carga, los operadores revisan qué variedades mantener, y la nafta de 98 octanos aparece entre las que pueden perder lugar. Eso no significa que vaya a desaparecer del país: la decisión se toma en cada establecimiento, según su capacidad y las ventas de cada producto.
Al mismo tiempo, Repsol comenzó a comercializar Nexa 95, una nafta elaborada con materias primas de origen renovable. La compañía informó que ya estaba disponible en 1429 estaciones de cinco comunidades españolas. Su llegada amplía las opciones, aunque no obliga a quitar la 98: hay puntos de venta donde se ofrecen ambas.

Consultado por Surtidores, Ignacio Rabadán, director general de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio, explicó por qué los operadores revisan sus surtidores. “Es lógico que la oferta de productos de una estación de servicio se vaya adaptando a lo que demandan los automovilistas”, afirmó. Si una instalación quisiera ofrecer todas las alternativas que hoy podrían solicitarle, estimó que necesitaría más de catorce posiciones de suministro.
La demanda también inclina esa decisión. “Los clientes cada vez demandan menos gasolina 98”, señaló sobre España. Cuando una variedad pierde ventas, el operador puede evaluar si conserva su lugar, destina más capacidad a la nafta convencional de 95 octanos o incorpora un producto nuevo. El dirigente aclaró que los combustibles renovables aún tienen un precio más elevado, por lo que ofrecerlos representa una apuesta empresarial.
La pregunta es si algo parecido podría ocurrir en la Argentina. Aquí la Súper tiene 93 octanos y la premium, 98. Si una compañía decidiera modificar su oferta, debería medir la demanda de ambas y considerar a los conductores que necesitan la variedad de mayor octanaje.
Raúl Olocco, exsecretario de Energía de la Nación y exsubsecretario de Combustibles, aportó a este medio una condición central para analizar esa posibilidad: la reorganización comercial debe contemplar las características de los vehículos. Explicó que las denominaciones premium y no premium respondieron históricamente a decisiones de las productoras y distribuidoras, pero que la elección del combustible está vinculada con los requerimientos del motor.
“No se puede inyectarle a un auto nuevo una nafta que no sea la adecuada, porque, de lo contrario, va a tener problemas muy serios”, advirtió. Su observación introduce un límite a cualquier eventual reemplazo: además de cuánto vende cada producto, importa qué combustible necesita el parque automotor que atiende cada establecimiento.
Olocco sostuvo que las empresas conocen esa relación y relativizó la trascendencia de crear otra categoría comercial. Consideró que esa incorporación puede responder, simplemente, a la intención de aprovechar un nicho de mercado. Así, sumar una denominación o una variedad no implica por sí mismo una transformación de fondo en el abastecimiento.
El ingeniero Carlos Cozzolino, por su parte, recordó que las petroleras locales ya eliminaron una variedad por una decisión comercial. Años atrás dejaron de vender nafta común y la Súper quedó como la opción naftera más económica. YPF había anunciado la salida de aquel producto de sus estaciones en 2011.

Según Cozzolino, una reorganización entre las variedades actuales no requeriría modificar los surtidores ni realizar una inversión importante en las estaciones. La decisión dependería de las petroleras y su impacto comercial tendría que evaluarse si se aplicara.
Rabadán también consideró que la Argentina podría aumentar la participación de biocombustibles en sus naftas para reducir su exposición a las fluctuaciones del precio del crudo. Destacó el potencial agroindustrial del país y, consultado sobre la posibilidad de reorganizar la oferta local, sostuvo que “podría ocurrir sin ningún inconveniente”.
Olocco amplió la mirada hacia otro cambio que, a su juicio, tendrá consecuencias para las Estaciones de Servicio y las petroleras: el avance de los autos eléctricos, particularmente de origen chino. Consideró que esa transformación obliga a pensar el futuro del negocio más allá de la distribución de ventas entre Súper y premium.
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