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Identificar clientes, verificar acreditaciones y registrar pagos demanda horas de administración. Una herramienta presentada al sector propone automatizar parte de esas tareas y dar autonomía al personal de playa para confirmar cobros.
El cliente envió el comprobante, pero el vendedor todavía necesita que alguien confirme el ingreso. En administración aparece otra transferencia cuyo titular no coincide con ninguna cuenta corriente. Al cierre del turno, resta llevar esos movimientos al sistema de gestión. Cada una de estas situaciones agrega trabajo a una venta que, para el consumidor, ya terminó.
Ese circuito fue el eje de un encuentro virtual de Cucuru, difundido por Surtidores, en el que la empresa mostró cómo funciona su plataforma de transferencias inteligentes para Estaciones de Servicio. Según informó durante la presentación, la herramienta es utilizada por más de 70 establecimientos de distintas banderas.
La propuesta combina la identificación de los pagos con distintos permisos de acceso para quienes intervienen en la cobranza. “Lo más valioso es poder confirmar el pago en el momento que lo necesitas”, sostuvo Marcos López, cofundador y gerente comercial de Cucuru, al explicar su aplicación en playa.

Para las cuentas corrientes, el mecanismo comienza con la creación de un alias exclusivo por cliente. Cada transferencia recibida en ese destino queda asociada a la cuenta correspondiente, aunque el dinero provenga de otra persona, de una empresa vinculada o de un tercero que paga por indicación del comprador.
Esto permite resolver una dificultad planteada durante la charla: recibir fondos sin saber a qué deuda aplicarlos y tener que esperar un comprobante o una explicación. El sistema conserva la información del remitente, pero utiliza el alias de destino para determinar a quién imputar el ingreso.
La compañía presentó integraciones con DEBO y Calden Oil para trasladar esos movimientos a la gestión administrativa. En el primer caso, los pagos se visualizan en un aplicativo desde el cual se ejecuta la emisión de recibos; en el segundo, describió un proceso de imputación y emisión automática.
Sin embargo, las retenciones practicadas por los clientes requieren un tratamiento adicional. Si el importe transferido es menor al de la factura por ese motivo, la estación debe solicitar el comprobante e incorporarlo a su sistema para completar la conciliación.
López destacó el impacto operativo en establecimientos con un volumen importante de cuentas corrientes que automatizaron ese circuito. Según indicó, “están ahorrando más de 4 horas o en promedio 4 horas por día en tareas de conciliación que estaban realizando los equipos administrativos”. Ese tiempo, agregó, puede destinarse al control y a otras funciones de gestión.
En playa, el funcionamiento parte de un usuario que permite visualizar los cobros asignados, sin habilitar movimientos de fondos ni el acceso a toda la información de la empresa. Así, el vendedor puede comprobar la recepción del dinero sin ingresar al home banking ni depender de la disponibilidad del personal administrativo.
Los alias también pueden organizarse por sucursal, turno o unidad de negocio, como la tienda de conveniencia y el lubricentro. No obstante, durante la demostración recomendaron simplificar la configuración para evitar que un consumidor recurrente deba utilizar destinos diferentes según el horario o el surtidor en el que carga.
Para los operadores con varios negocios, la herramienta permite distribuir permisos por estación y mantener una vista centralizada de la recaudación. También contempla la administración de más de una razón social.
Una diferencia relevante es que la integración directa de los cobros en playa con los sistemas de gestión todavía estaba en desarrollo. Como procedimiento transitorio, los expositores explicaron que algunas estaciones registran las transferencias mediante un medio de pago específico y comparan esos movimientos con la plataforma al cerrar el turno.
De ese modo, la confirmación queda disponible para el vendedor, aunque subsiste una tarea de carga y control. Esta distinción permite dimensionar qué parte del proceso se automatiza en cada aplicación.
En materia de costos, Cucuru informó una comisión general de 0,5 por ciento más IVA, sin cargos de mantenimiento ni permanencia. También detalló una tarifa de 0,4 por ciento más IVA para los operadores alcanzados por su convenio con la Asociación de Operadores de YPF.
La demostración diferenció, además, la recepción de la transferencia de la liquidación y el envío de fondos. Se explicó una modalidad automática a las 14 horas de los días hábiles y la posibilidad de ejecutar el procedimiento manualmente cuando el operador lo necesite.

Para las estaciones YPF, se mostró un circuito de pago directo a la petrolera mediante DEBIN. Al referirse a los beneficios económicos de esa operatoria, López aseguró: “Pero cada 100 millones de pesos, las Estaciones de Servicio están ahorrando 5 millones”. La cifra corresponde a los casos mencionados por la compañía, que no presentó durante el encuentro un desglose que permita trasladar ese resultado a cualquier establecimiento.
La implementación también exige adaptar rutinas internas y comunicar los nuevos datos de cobro. “Hay un cambio en los procesos. Hay un cambio en educar al cliente”, reconoció el cofundador. La capacitación alcanza tanto a quienes administran las cuentas corrientes como a los vendedores que verifican los ingresos.
Como próximo desarrollo, Cucuru anticipó una herramienta para recibir y conciliar cheques, identificar a qué cliente corresponden y consultar antecedentes del emisor. “Ese cheque va a tener una advertencia para que ustedes puedan aceptarlo o rechazarlo”, explicó López al describir una funcionalidad que todavía no estaba disponible al momento de la presentación.
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