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Comenzó a incorporar cargadores en puntos estratégicos de su red. La apuesta busca preparar la infraestructura antes de que la demanda sea masiva y ampliar el papel tradicional de las expendedoras de combustibles.
La transformación de la movilidad empieza a sentirse en la red de Estaciones de Servicio. Aunque los combustibles líquidos continuarán ocupando un lugar central durante muchos años, el avance de los vehículos eléctricos y de nuevas formas de transporte obliga a pensar qué otros servicios deberán ofrecer estos establecimientos.
El Automóvil Club Argentino decidió adelantarse a ese escenario. En el marco de la renovación de algunas de sus estaciones, la institución comenzó a instalar puntos de carga eléctrica en ubicaciones estratégicas del país. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia, que también incluye asistencia especializada para vehículos eléctricos y propuestas de movilidad compartida.

El objetivo no consiste solamente en sumar cargadores, sino en preparar una red capaz de responder a hábitos de consumo que todavía están en proceso de desarrollo. En otras palabras, aprovechar la infraestructura existente para que las estaciones se conviertan progresivamente en centros de servicios vinculados con distintas tecnologías de movilidad.
“La infraestructura y el servicio tienen que estar antes de que la demanda sea masiva, no después”, afirmó César Carman, presidente del Automóvil Club Argentino, al explicar la visión que impulsa este proceso.
La definición toca uno de los puntos más sensibles de la electromovilidad en la Argentina. La cantidad de vehículos eléctricos continúa siendo limitada y la red pública de carga aún se encuentra en una etapa inicial. Esa situación plantea una especie de círculo difícil de romper: los usuarios necesitan cargadores para decidirse a comprar un vehículo eléctrico, pero las inversiones en infraestructura requieren una demanda que permita sostenerlas.
La extensa red territorial del ACA aparece, en ese contexto, como una ventaja. Sus estaciones, centros de atención y servicios de asistencia pueden funcionar como una plataforma sobre la cual desplegar corredores de carga y acompañar los viajes entre ciudades. La disponibilidad de instalaciones conocidas por los automovilistas también ayuda a reducir una de las principales inquietudes de quienes evalúan pasar a la movilidad eléctrica: saber dónde podrán recargar y recibir asistencia en el camino.
Como parte de esta estrategia, la entidad incorporó el primer auxilio mecánico 100 por ciento eléctrico de Latinoamérica. La unidad está preparada para brindar asistencia especializada y, al mismo tiempo, reducir las emisiones asociadas a la prestación del servicio.

La novedad tiene un valor que va más allá del vehículo utilizado. Los modelos eléctricos presentan características técnicas diferentes de los automóviles convencionales y requieren protocolos específicos de manipulación, diagnóstico y traslado. Por esa razón, la expansión de esta tecnología también demandará capacitación del personal y una actualización de los servicios que se ofrecen desde las estaciones.
A esto se suma la alianza que el ACA mantiene con MyKeego para promover la movilidad compartida. La combinación de carga eléctrica, asistencia y alquiler o uso temporal de vehículos permite imaginar establecimientos con una oferta más amplia que la venta tradicional de combustibles.
La estrategia recibió un reconocimiento regional en el FIA Innovation Challenge, certamen impulsado dentro del ámbito de la Federación Internacional del Automóvil. Para Carman, la distinción confirma que la transformación global de la movilidad no debe ser vista únicamente como un desafío tecnológico, sino también como una oportunidad para que la Argentina defina qué lugar quiere ocupar.
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