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El dispositivo utilizado para cobrar las cargas de combustible fue sustituido durante un descuido de un empleado y los pagos comenzaron a derivarse hacia otras cuentas. Explican cuáles son los controles que deben implementar los operadores sobre las terminales electrónicas.
Una Estación de Servicio del partido bonaerense de San Martín sufrió una estafa que generó un perjuicio de $38 millones luego de que delincuentes reemplazaran el Posnet utilizado habitualmente para cobrar a los clientes.
La maniobra se produjo sin alterar la operatoria habitual de la playa. Los clientes continuaron cargando combustible y abonando sus consumos con normalidad, pero el dispositivo instalado para procesar las transacciones había sido cambiado por otro controlado por los responsables de la operación.

De esta manera, los pagos que debían ingresar a las cuentas del establecimiento comenzaron a ser derivados hacia otras cuentas bancarias. La situación se mantuvo hasta que los controles internos permitieron detectar inconsistencias entre las ventas realizadas y los fondos efectivamente acreditados.
El episodio fue denunciado y dio lugar a una investigación que permitió reconstruir el mecanismo utilizado. Uno de los elementos centrales fueron las imágenes de las cámaras de seguridad, que registraron el momento en que se habría producido el reemplazo del equipo.
Las autoridades identificaron a las personas que estarían vinculadas con las cuentas receptoras del dinero y realizaron distintos procedimientos en domicilios relacionados con los sospechosos. Durante esos operativos fueron secuestrados teléfonos celulares que serán analizados para determinar cómo se organizó la maniobra y si existen conexiones con otros hechos de características similares.
CÓMO GARANTIZAR LA TRAZABILIDAD
El caso representa una señal de alerta para los operadores de Estaciones de Servicio, especialmente por el volumen de operaciones electrónicas que se concentra diariamente en las playas.
Alan Swoboda, responsable de DATAPOS, empresa especializada en el seguimiento y trazabilidad de las transacciones con tarjetas, señaló que casos como el ocurrido en la Estación de Servicio de San Martín demuestran que ya no alcanza con verificar que el cliente haya realizado el pago. El verdadero desafío, sostuvo, es contar con un control integral sobre cada operación y transformar los datos en decisiones que permitan detectar desvíos a tiempo.
“Una venta no termina cuando el cliente paga, sino cuando ese dinero está correctamente conciliado y acreditado“, explicó en diálogo con Surtidores. En esa línea, advirtió que uno de los principales riesgos se encuentra en el punto que existe entre el cobro y la acreditación de los fondos, donde una inconsistencia puede no ser detectada de inmediato.

Por ese motivo, desde la compañía consideran necesario que cada operación pueda auditarse y trazarse de punta a punta. De esta manera, las Estaciones de Servicio pueden identificar diferencias, conocer dónde se produjo una anomalía y actuar antes de que se transforme en una pérdida significativa.
“Nuestro objetivo es que las Estaciones de Servicio puedan operar con la tranquilidad de saber que cada transacción está controlada de principio a fin“, afirmó Swoboda. Y concluyó que incrementar las ventas es importante, pero proteger los ingresos generados resulta determinante para alcanzar una operación más eficiente, segura y rentable.
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