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Expendedores de distintas zonas del país coincidieron en que el incremento de los precios de compra dejó a muchos operadores vendiendo hasta 300 pesos por encima de algunas redes de bandera.
La ecuación económica de las Estaciones de Servicio blancas se vuelve cada vez más difícil de sostener. El incremento de los combustibles adquiridos a través del canal mayorista amplió la brecha con los precios de las principales petroleras y redujo la capacidad competitiva de cientos de operadores independientes que abastecen a numerosas localidades del país.
La principal preocupación del sector no está vinculada únicamente con la evolución del consumo, sino con el costo de reposición del producto. Esa variable termina trasladándose al surtidor y, en muchos casos, obliga a ofrecer precios entre 200 y 300 pesos por litro superiores a los de algunas estaciones de bandera, una diferencia que condiciona la decisión de compra de los usuarios.
En los últimos meses, los empresarios del segmento identificaron además un factor que profundizó ese desfasaje: el esquema de amortiguación de precios aplicado por las petroleras integradas, especialmente a través del denominado “buffer” de valores que permitió sostener ajustes más graduales en sus redes propias.

Ese mecanismo generó una diferencia temporal respecto de las estaciones blancas, que no cuentan con esa herramienta comercial y continúan adquiriendo el combustible a través de mayoristas, trasladando de manera más directa las variaciones del costo de compra al precio final.
Desde Conesa, provincia de Buenos Aires, el estacionero Lisandro Ruffini explicó a Surtidores que “hace aproximadamente un año las estaciones blancas, que generalmente compramos a mayoristas, estábamos con un precio muy parecido al surtidor de YPF. No era una competencia directa, pero por lo menos podíamos vender un poco más“.
Según el empresario, ese equilibrio comercial se fue perdiendo con el correr de los meses y actualmente la diferencia con las estaciones de bandera volvió a ampliarse.
“Los precios mayoristas aumentaron considerablemente. Entiendo que responde a una dinámica propia del mercado y eso hace que hoy nosotros estemos vendiendo por encima del precio de las petroleras en algunos lugares. En esas condiciones resulta muy difícil sostener la competitividad“, señaló.
Ruffini indicó que la rentabilidad continúa siendo muy ajustada y que el incremento de los costos operativos limita la capacidad de inversión. “Debemos afrontar impuestos, cargas sociales y todas las obligaciones propias de la actividad. Cuando llega el momento de realizar una obra, modernizar las instalaciones o incorporar equipamiento, las inversiones son muy importantes y resulta complejo amortizarlas cuando el combustible se compra a valores tan elevados“, sostuvo.
En ese mismo sentido, desde Rosario, el empresario Sergio Basso, quien además de operar una Estación de Servicio blanca desarrolla actividad en el abastecimiento mayorista de combustibles, coincidió en que el aumento de los valores en ese canal se convirtió en uno de los principales desafíos para la sustentabilidad del segmento de no integradas.
“La situación se ha vuelto muy compleja por el aumento de los precios en el canal mayorista. Hoy es muy difícil sostener la competitividad cuando existe una diferencia de hasta 10 por ciento por litro respecto de algunas estaciones de bandera, tanto gasoil como en naftas“, afirmó.
El estacionero señaló que esa brecha termina condicionando las decisiones de los consumidores y reduce la capacidad comercial de las estaciones blancas, que deben afrontar los mismos costos laborales, tributarios y operativos que el resto de la actividad, pero con menores herramientas para competir.
Frente a este escenario, los operadores independientes comenzaron a reforzar estrategias comerciales propias para sostener la fidelidad de sus clientes. Entre las acciones implementadas aparecen promociones, acuerdos con comercios de la zona y una mayor utilización de las tiendas como herramienta de diferenciación, con descuentos, propuestas especiales y servicios complementarios que permitan mejorar la experiencia de compra.

Los empresarios sostienen que, si bien el precio continúa siendo un factor determinante al momento de elegir dónde cargar combustible, la atención personalizada, la cercanía, la rapidez del servicio y la variedad de prestaciones también adquieren cada vez mayor importancia.
En ese sentido, muchas estaciones blancas avanzan en la modernización de sus tiendas de conveniencia y en la incorporación de nuevas propuestas comerciales para generar ingresos adicionales y fortalecer el vínculo con los consumidores.
Tanto Ruffini como Basso coincidieron en que el potencial del segmento permanece vigente. Destacaron que las estaciones blancas cumplen un papel fundamental al ampliar la competencia, generar empleo genuino y garantizar el abastecimiento de combustibles en numerosas ciudades y pequeñas localidades donde, en muchos casos, representan la única alternativa disponible.
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