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Mientras Brasil amplía su liderazgo, Chile se posiciona como potencia regional en transporte público de cero emisiones. Argentina sorprende con un crecimiento récord que la ubica entre los mercados más dinámicos del continente.
La movilidad eléctrica continúa ganando terreno en América Latina y el Caribe, impulsada por una combinación de avances tecnológicos, políticas públicas, reducción de costos operativos y una creciente conciencia ambiental. De acuerdo con el último relevamiento elaborado por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía, la región alcanzó durante el primer trimestre de 2026 un parque de 837.014 vehículos livianos electrificados, una cifra que marca un nuevo hito para el sector y abre la posibilidad de superar el millón de unidades antes de finalizar el año.
El documento señala que entre enero y marzo se comercializaron 106.765 automóviles de este tipo. Si ese ritmo se mantiene durante los próximos meses, la electromovilidad podría ingresar en una nueva etapa de consolidación, dejando atrás la fase inicial de adopción para transformarse en un segmento con peso propio dentro de la industria automotriz regional.
La tendencia acompaña lo que ocurre a escala internacional. Durante 2025 las ventas globales de unidades eléctricas crecieron un 20 por ciento y superaron los 20 millones, mientras que para este año se proyectan alrededor de 23 millones, equivalentes a casi el 28 por ciento del mercado mundial.

En ese escenario, China mantiene una posición dominante tanto por volumen de demanda como por capacidad industrial. El gigante asiático concentra cerca del 75 por ciento de la fabricación mundial y registró en 2025 una participación de los modelos eléctricos cercana al 55 por ciento de las operaciones totales. Europa, por su parte, mostró una recuperación significativa gracias al endurecimiento de las normas ambientales, mientras que Estados Unidos continúa exhibiendo niveles de penetración más moderados y sensibles a los cambios en los incentivos fiscales.
Dentro del mapa latinoamericano, Brasil continúa ocupando el primer lugar por amplio margen. El país concentra casi medio millón de automotores electrificados en circulación y representa más de la mitad del total regional. Su liderazgo también se extiende a la infraestructura de abastecimiento energético, con la mayor cantidad de puntos públicos de recarga instalados.
Sin embargo, otros mercados muestran desempeños destacados en indicadores específicos. Uruguay encabeza la clasificación per cápita, reflejando una mayor penetración de estas tecnologías en relación con su población. Chile, en tanto, sobresale por la incorporación de ómnibus impulsados por electricidad y se mantiene como el segundo país del mundo, detrás de China, con mayor cantidad de buses de estas características en servicio.
La infraestructura constituye uno de los principales desafíos para sostener la expansión. Aunque Brasil domina el ranking absoluto de estaciones públicas, el informe remarca que Chile presenta la mejor relación entre cargadores y vehículos eléctricos. Esta diferencia evidencia que el despliegue de equipamiento no avanza de manera homogénea y que aún persisten importantes brechas entre los distintos países.
Uno de los datos más llamativos corresponde a Argentina. Si bien todavía se encuentra lejos de los líderes regionales en volumen total, registró uno de los mayores saltos porcentuales en patentamientos durante el primer trimestre de 2026. Según OLACDE, las matriculaciones se multiplicaron por veinte respecto del mismo período del año anterior, ubicándose entre los mercados más dinámicos del continente.

La expansión también genera impactos económicos concretos. Los cálculos realizados por el organismo estiman que la utilización de automóviles y buses eléctricos permite un ahorro anual superior a los 1.157 millones de dólares en combustibles, considerando la evolución reciente de las cotizaciones internacionales. Además, la flota actualmente en funcionamiento evita el consumo de aproximadamente 890 millones de litros de naftas y 340 millones de litros de gasoil por año.
Pese a estos avances, la entidad advierte que todavía existe un amplio margen para crecer. Aunque la cantidad de unidades electrificadas alcanzó niveles récord, representa apenas alrededor del 0,7 por ciento del parque automotor liviano de América Latina y el Caribe. El desafío para los próximos años según OLACDE, será sostener el ritmo de incorporación, ampliar la red de recarga y generar condiciones que permitan masificar una tecnología llamada a desempeñar un papel cada vez más relevante en la transformación energética del transporte regional.

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