Activar/Desactivar Leer Página
Un proyecto presentado en el Senado impulsa una reducción del 50 por ciento sobre la carga tributaria que grava naftas y gasoil en todo el país. Desde el sector consideran que la medida podría generar alivio para consumidores, mejorar la actividad comercial y devolver competitividad regional.
La discusión sobre el valor de los combustibles sumó un nuevo capítulo con impacto potencial sobre las Estaciones de Servicio. Un proyecto ingresado al Senado propone modificar el régimen tributario vigente con el objetivo de reducir el peso de los impuestos nacionales sobre el precio final que pagan millones de usuarios cada vez que cargan combustible.
La iniciativa (ver al pie de la nota) fue presentada por el senador nacional José María Carambia y contempla dos modificaciones centrales. Por un lado, mantener y fortalecer el tratamiento diferencial para determinadas zonas del sur argentino. Por otro, aplicar una reducción del 50 por ciento sobre la alícuota de los impuestos a los combustibles líquidos para el resto del territorio nacional.

Dentro del universo expendedor, la propuesta despertó especial interés porque aborda uno de los componentes con mayor incidencia sobre el valor de venta al público y, en consecuencia, sobre el comportamiento del mercado.
En los fundamentos del expediente se sostiene que el propósito es restablecer condiciones de equidad tributaria y consolidar una visión de federalismo energético que contemple las diferencias estructurales existentes entre regiones. El texto remarca además que el combustible forma parte de toda la cadena económica y tiene efectos directos sobre transporte, abastecimiento, producción, logística y costo de vida. También señala que una reducción de la presión fiscal puede contribuir a mejorar condiciones de competitividad y estimular la actividad económica.
Uno de los puntos centrales del proyecto es la decisión de volver a darle protagonismo al beneficio histórico que durante años permitió que parte de los impuestos sobre combustibles no impactaran de igual manera en la Patagonia.
Ese esquema surgió como una herramienta de compensación territorial para regiones donde recorrer largas distancias no constituye una elección sino una necesidad diaria vinculada al trabajo, el abastecimiento y la conectividad. Durante años permitió que el valor de las naftas y el gasoil se ubicara por debajo del promedio nacional mediante un tratamiento tributario diferencial.
Sin embargo, distintas modificaciones normativas fueron reduciendo progresivamente el alcance efectivo de ese mecanismo. La incorporación de nuevos tributos y cambios posteriores sobre el esquema impositivo terminaron diluyendo gran parte del beneficio original hasta volverlo cada vez menos perceptible para el consumidor final.
En diálogo con Surtidores, el presidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles de Río Negro y Neuquén, Carlos Pinto, sostuvo que el proyecto abre una oportunidad para volver a instalar una discusión que el sector considera necesaria desde hace años.
El dirigente explicó que el componente tributario tiene una participación determinante dentro del precio que aparece en las pizarras y que cualquier alivio sobre esa estructura puede generar consecuencias positivas sobre el funcionamiento de las Estaciones de Servicio.
“Cuando se logra reducir la presión fiscal sobre el combustible, el efecto no queda únicamente en el valor del litro. Se genera mayor circulación, mejora el movimiento comercial y aparecen condiciones más favorables para sostener la actividad”, expresó Pinto.
Recordó además que el régimen histórico para la Patagonia tenía una lógica asociada a la realidad territorial y permitía que usuarios particulares, transportistas y actividades económicas accedieran a combustibles más accesibles que en otras regiones del país. Sin embargo, con el paso del tiempo ese diferencial fue perdiendo eficacia y dejó de representar el objetivo para el cual había sido creado originalmente.

En este marco, Pinto adelantó que buscará reunirse con Carambia en los próximos días para conocer en profundidad el alcance de la iniciativa y aportar la experiencia del sector expendedor del sur argentino.
“El viejo beneficio fiscal tenía una razón concreta: compensar condiciones que siguen existiendo. En la Patagonia el combustible tiene otra dimensión porque interviene en cada traslado, en cada actividad y en cada costo productivo. Recuperar instrumentos que permitan volver a acercar precios más convenientes no debe interpretarse como un privilegio sino como una política que reconoce realidades distintas”, afirmó.
Y concluyó: “Desde las Estaciones de Servicio vemos con muy buenos ojos este proyecto porque puede transformarse en una herramienta para fortalecer el consumo, acompañar a las economías regionales y devolver previsibilidad a un mercado que necesita recuperar volumen y dinamismo”.
DEJANOS TU COMENTARIO!