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Especialistas sostienen que la modalidad utilizada por un reducido grupo de Estaciones de Servicio genera confusión cada invierno. Proponen que el nuevo ente regulador elimine directamente la posibilidad de contratar ese tipo de suministro para el sector.
Como ocurre cada invierno, la mayor demanda de gas por parte de los hogares obliga al sistema a priorizar el abastecimiento residencial y activar restricciones sobre determinados contratos considerados interrumpibles. Sin embargo, para el consultor energético y especialista en GNC Luis Navas, el verdadero problema no está en el funcionamiento del sistema sino en la persistencia de una modalidad contractual que, a su entender, ya no tiene sentido mantener para las Estaciones de Servicio.
El especialista planteó que cada vez que se producen interrupciones en algunas bocas de expendio, se instala la percepción de que el suministro de GNC fue suspendido en una ciudad o una región determinada, cuando en realidad la situación afecta únicamente a un grupo muy reducido de estaciones que eligieron operar bajo contratos interrumpibles.

“Cuando llega el frío y aparecen titulares que anuncian cortes de GNC, se genera una alarma que no refleja lo que ocurre en la mayor parte del mercado”, explicó Navas. Según detalló en diálogo con Surtidores, en Argentina funcionan alrededor de 2.100 Estaciones de Servicio que comercializan gas natural comprimido y la enorme mayoría opera con contratos de transporte firme, una modalidad que garantiza disponibilidad durante todo el año a cambio del pago de un cargo fijo por reserva de capacidad.
Ese esquema permite que las estaciones continúen despachando incluso durante los períodos de máxima demanda. En cambio, las que optan por el servicio interrumpible acceden a menores costos operativos porque no pagan esa reserva permanente, pero aceptan como condición que el suministro pueda ser suspendido cuando el sistema lo requiera.
De acuerdo con Navas, quienes eligen esa modalidad conocen de antemano las reglas de juego. Cuando los gasoductos alcanzan niveles de saturación durante el invierno, las distribuidoras emiten órdenes de interrupción que deben cumplirse en pocas horas para garantizar el abastecimiento residencial, considerado prioritario por la normativa vigente.
El problema aparece cuando esos cortes puntuales se transforman en una noticia generalizada que termina afectando la imagen de toda la industria. “Lo que se interrumpe es el servicio de una estación específica, no el GNC de una ciudad o de una provincia”, remarcó el especialista.
A su juicio, esa diferencia suele perderse en la comunicación pública y provoca consecuencias que exceden ampliamente a las estaciones involucradas. Automovilistas, taxistas, transportistas y usuarios particulares reciben mensajes confusos sobre la disponibilidad del combustible y reaccionan con cautela. Algunos postergan viajes, otros modifican recorridos y quienes evalúan convertir sus vehículos al sistema terminan demorando la decisión ante el temor de no encontrar abastecimiento garantizado.
Para Navas, ese efecto termina perjudicando a una actividad que durante décadas fue una de las principales herramientas para reducir costos de movilidad y aprovechar los recursos gasíferos disponibles en el país. Por eso considera que la discusión debe trasladarse al plano regulatorio.

En ese sentido, propuso que el flamante Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad avance en la eliminación de la categoría de servicio interrumpible para las estaciones de GNC. La medida implicaría que todas las bocas de carga operen bajo condiciones equivalentes y contribuyan de la misma manera al financiamiento de la infraestructura de transporte.
Según su visión, la permanencia de esta modalidad responde a una lógica que pudo haber tenido sentido en otros momentos del desarrollo del mercado, pero que hoy genera más inconvenientes que beneficios. “Se transformó en un anacronismo para una actividad que necesita previsibilidad y confianza por parte de los usuarios”, afirmó.
El especialista consideró finalmente que una decisión de ese tipo contribuiría a fortalecer la imagen del combustible frente a los consumidores. “Además aportaría mayor equidad entre las Estaciones de Servicio, ya que todas asumirían los mismos costos vinculados al acceso a la capacidad de transporte”, subrayó.
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