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Tras el anuncio oficial sobre la futura habilitación de surtidores mixtos de combustibles líquidos y gas en una misma isla, el ente regulador comenzó a delinear el esquema técnico que permitirá avanzar con diseños más flexibles.
La confirmación realizada días atrás por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, sobre la futura habilitación de surtidores mixtos de líquidos y GNC dentro de una misma isla operativa abrió un nuevo capítulo para el negocio estacionero. El funcionario anticipó que el Gobierno busca eliminar exigencias que obligaban a mantener sectores separados para cada combustible, con la intención de reducir costos de instalación y permitir formatos más compactos.
Detrás de ese anuncio comenzó a conocerse la ingeniería técnica que acompañará la modificación regulatoria. La gerente de Innovación y Transición Energética del Ente Nacional Regulador del Gas, Graciela Bravo, explicó a Surtidores que el organismo avanzará hacia un esquema apoyado en análisis específicos de riesgo para evaluar ampliaciones, incorporación de surtidores y reorganización de espacios dentro de estaciones ya operativas.
“Las normas están poniendo más foco en el análisis de riesgo y no en medidas o distancias mínimas fijas”, sostuvo la funcionaria al describir el criterio que comenzará a utilizarse para futuros proyectos.

La modificación representa un cambio importante respecto del sistema tradicional, basado históricamente en parámetros rígidos sobre separación entre equipos, circulación y áreas operativas. El nuevo mecanismo permitirá estudiar cada caso de manera individual mediante evaluaciones técnicas elaboradas por firmas especializadas, encargadas de detectar eventuales contingencias y proponer medidas concretas de mitigación.
Según explicó Bravo, los estudios deberán contemplar variables vinculadas al funcionamiento de los equipos, ventilación, movimiento vehicular, puntos de ignición y coexistencia de distintos sistemas de carga dentro del mismo predio. A partir de ese diagnóstico se determinará si la estación puede incorporar nuevas bocas de expendio o modificar su configuración sin comprometer condiciones de seguridad.
Desde el organismo aclararon que la iniciativa no implica una reducción de exigencias técnicas, sino una actualización en la forma de analizar instalaciones que muchas veces quedaron condicionadas por normativas elaboradas bajo criterios de otra época. Operadores del sector vienen planteando desde hace años la necesidad de revisar reglamentos diseñados antes de la incorporación masiva de sistemas automáticos de control, monitoreo electrónico y válvulas inteligentes de seguridad.
La redefinición podría destrabar proyectos demorados en numerosas estaciones que buscan ampliar capacidad de despacho de GNC sin necesidad de ejecutar obras civiles de gran magnitud ni adquirir terrenos adicionales. También aparece como una herramienta para optimizar superficie operativa en establecimientos urbanos donde el espacio disponible se transformó en una de las principales limitaciones para crecer.
La posibilidad de avanzar hacia formatos más versátiles toma relevancia además frente al crecimiento que el GNC viene mostrando como alternativa frente al costo de los combustibles líquidos, tanto en vehículos livianos como en transporte pesado. Distintos actores del sector consideran que una mayor flexibilidad regulatoria podría acelerar inversiones y facilitar la incorporación de nuevas bocas de carga en localidades donde las exigencias actuales vuelven económicamente inviables determinados desarrollos.

INFRAESTRUCTURA INSUFICIENTE Y TEMOR POR RESTRICCIONES DURANTE EL INVIERNO
Durante la entrevista, Bravo también se refirió a las restricciones de suministro que vuelven a preocupar a las estaciones durante los períodos de mayor demanda invernal. La funcionaria reconoció que persisten limitaciones estructurales en la red de transporte de gas natural y admitió que determinadas regiones continuarán expuestas a dificultades operativas hasta que finalicen las ampliaciones previstas sobre los sistemas troncales.
“Hay un déficit de infraestructura y hay que administrar lo que uno tiene”, afirmó, al señalar que algunas zonas presentan mayores niveles de vulnerabilidad por falta de capacidad instalada.
Si bien evitó pronunciarse sobre eventuales interrupciones de despacho durante el invierno, explicó que desde el ente regulador se trabaja en identificar sectores críticos y acompañar las obras consideradas estratégicas para reforzar abastecimiento. En ese sentido, sostuvo que el panorama debería mejorar durante el próximo año una vez habilitadas determinadas ampliaciones actualmente en ejecución. “Entendemos que el año que viene no tendría que pasar”, expresó en referencia a las restricciones que afectan a numerosas estaciones durante jornadas de fuerte consumo residencial.
Las declaraciones también dejaron una señal sobre el criterio comercial que podría comenzar a imponerse en el negocio del GNC. Según explicó Bravo, cada operador deberá evaluar qué nivel de respaldo necesita contratar para sostener continuidad operativa en períodos críticos, situación que podría impulsar una mayor utilización de contratos firmes de suministro en estaciones con alta dependencia del despacho de gas vehicular.
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