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El especialista de larga trayectoria, analizó junto a expendedores las transformaciones que impactan en el sector. También se refirió a impuestos, costos operativos, empleo y competencia comercial.
La Cámara de Expendedores de Santiago del Estero reunió a operadores de la actividad para escuchar la exposición del economista y empresario PyME Gustavo Lázzari, quien desarrolló un diagnóstico sobre el momento que atraviesa el país y las consecuencias que ya comienzan a sentirse en empresas ligadas al movimiento diario del consumo y la producción.
La convocatoria tuvo como eje central conocer de qué manera el nuevo rumbo impulsado por el gobierno nacional puede modificar el funcionamiento de las pequeñas y medianas compañías, particularmente aquellas vinculadas al expendio de combustibles, donde la caída de ventas, el aumento de costos fijos y las dificultades financieras condicionan la actividad desde hace meses.
Durante el encuentro, el especialista hijo de la famosa ama de casa, “Lita” de Lázzari sostuvo que el empresariado ingresó en una etapa donde el manejo interno de cada firma tendrá un peso mucho mayor que en períodos anteriores. Según explicó a Surtidores, durante años muchas PyMEs sobrevivieron intentando adaptarse a regulaciones cambiantes, inflación elevada y distorsiones impositivas, mientras que ahora el desafío radica en alcanzar productividad y administración eficiente.

Luego de que se hiciera pública la decisión de la Secretaría de Energía, de modificar el precio de los combustibles, que habían sido congelados por 90 días según lo dispuesto por el Decreto 566, las repercusiones y críticas de los analistas no se hicieron esperar.
“El empresario argentino pasó décadas mirando qué impuesto vencía o cómo cubrirse de la inflación. Lo que viene exige otra mentalidad: controlar gastos, cuidar capital de trabajo y mejorar el funcionamiento operativo”, expresó frente a los estacioneros santiagueños.
Uno de los puntos que atravesó la charla estuvo relacionado con la necesidad de sostener estructuras laborales aun en momentos de menor actividad. Lazzari, propietario de una PyME con una importante cantidad de trabajadores, trazó similitudes entre la industria y las Estaciones de Servicio al considerar que ambos sectores absorben gran volumen de empleo formal y deben afrontar costos permanentes aun cuando las ventas pierden ritmo.
En ese sentido, indicó que las compañías más ordenadas financieramente serán las que logren atravesar el período de transición con menor deterioro. Remarcó además que las tasas de interés continúan afectando severamente el financiamiento cotidiano y condicionan inversiones necesarias para modernizar instalaciones, ampliar servicios o incorporar tecnología.
“La rentabilidad ya no va a aparecer solamente por inercia inflacionaria. Hay que administrar mejor cada unidad del negocio”, señaló a este medio el especialista y agregó que la etapa que viene obliga a manejar mejor cada peso del negocio.
Otro de los ejes desarrollados durante la jornada giró alrededor de la competitividad. Lazzari consideró que la apertura económica obligará a numerosos sectores a revisar estructuras históricas y abandonar esquemas poco eficientes que durante años quedaron protegidos por regulaciones o distorsiones de precios. Frente a ese panorama, recomendó fortalecer áreas vinculadas a atención al cliente, control de stock, consumo energético y diversificación comercial.
Dentro de esa mirada, planteó que las Estaciones de Servicio deberán profundizar unidades complementarias como tiendas de conveniencia, gastronomía, logística o servicios anexos para generar ingresos adicionales en un contexto donde el despacho de combustibles todavía muestra altibajos.
El economista también se refirió al peso de la carga tributaria sobre las pequeñas empresas y sostuvo que gran parte de las dificultades que enfrentan se originan en la acumulación de impuestos nacionales, provinciales y municipales. Según afirmó, una eventual simplificación administrativa permitiría liberar recursos destinados actualmente a sostener costos burocráticos.
Sobre ello, el entrevistado agregó a este medio que “la PyME argentina trabaja demasiadas horas para sostener obligaciones que no agregan valor productivo” y aseguró que la desaceleración inflacionaria y la pérdida de poder adquisitivo generan compras más racionales y obligan a los comercios a mejorar las estrategias de fidelización, promociones y segmentación de clientes. Aplicado al expendio minorista, señaló que el automovilista empezó a seleccionar más cuidadosamente dónde cargar combustible y dónde realizar consumos complementarios.

A su turno el presidente de CEPASE, Pedro Llorvandi dijo que los asistentes valoraron especialmente el enfoque práctico desarrollado por el economista y la posibilidad de debatir problemáticas comunes a distintas actividades productivas. “Los asociados quedaron muy conformes con la experiencia compartida por el experto en temas económicos vinculados a la cotidianeidad de los empresarios”, sostuvo el dirigente.
Llorvandi agregó que el análisis permitió abrir una discusión sobre el mediano plazo y las condiciones que podrían favorecer cierta recuperación económica. “Nos planteó una perspectiva hacia adelante donde coincidimos en que hay que sostener este período complejo porque empieza a observarse un leve movimiento favorable en algunos indicadores”, indicó finalmente.
Lazzari transmitió finalmente un mensaje orientado a la adaptación empresaria frente a un mercado con mayores exigencias operativas. Según resumió ante los estacioneros, el país atraviesa un cambio profundo en la manera de hacer negocios y eso obligará a muchas firmas a dejar atrás mecanismos defensivos para enfocarse en productividad, administración y planificación.
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