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Mientras el Gobierno sostiene que la exigencia anterior encarecía el sistema sin aportar mayores garantías, fabricantes reclaman criterios homogéneos de control y las bocas de expendio proyectan un aumento de conversiones por la baja de costos de mantenimiento.
La modificación del régimen de revisión de válvulas para cilindros de GNC ya provoca repercusiones en toda la cadena del gas vehicular. Fabricantes de equipos, talleres y Estaciones de Servicio comenzaron a fijar posición luego de que el Gobierno eliminara el reemplazo obligatorio de esos componentes cada cinco años y habilitara controles apoyados en inspecciones técnicas.
La medida quedó plasmada en la Resolución ENARGAS 96 de marzo de 2026, que estableció nuevos procedimientos de revisión para cilindros y válvulas de bloqueo, incorporando esquemas de verificación individual según el estado real de cada componente.

El cambio también estuvo acompañado por un fuerte pronunciamiento político del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien cuestionó duramente el criterio aplicado por la normativa anterior.
A través de sus redes sociales, el funcionario aseguró que muchas regulaciones “se ponen para proteger” pero terminan funcionando como “kioscos”. En ese marco apuntó directamente contra la Resolución ENARGAS 375/2022, que imponía el recambio periódico de válvulas junto con la prueba hidráulica.
Según Sturzenegger, la obligación de sustitución automática generaba un efecto contrario al buscado: desalentaba la utilización de válvulas de mayor calidad y menor desgaste porque igualmente debían cambiarse a los cinco años.
“El resultado era válvulas más inseguras y un kiosco bien armado para el fabricante”, sostuvo el ministro al celebrar la nueva reglamentación impulsada por el organismo regulador.
La diferencia principal entre la normativa anterior y la actual es que hasta ahora la revisión quinquenal derivaba en el cambio prácticamente automático de la válvula, mientras que desde la entrada en vigencia de la Resolución 96/26 cada componente debe ser evaluado individualmente para determinar si puede continuar en servicio, ser reparado o quedar condenado. La NAG-444 mantiene los controles obligatorios, incorpora inspecciones visuales, pruebas de funcionamiento, trazabilidad y registros fotográficos, pero deja de exigir el reemplazo generalizado por el solo cumplimiento del plazo de cinco años.
En las estaciones de servicio el cambio fue recibido con expectativa. Operadores consultados coinciden en que el costo de mantenimiento asociado al recambio obligatorio venía alejando usuarios del sistema, especialmente en vehículos particulares, taxis y utilitarios.
Al respecto, el exinterventor de ENARGAS, Mauricio Roitman, consideró que la flexibilización puede ayudar a recuperar conversiones postergadas. “Esto puede beneficiar a las estaciones ayudando a fomentar que haya nuevos vehículos que habían quedado sin renovar por culpa del costo asociado a la válvula”, señaló a Surtidores.
Roitman sostuvo además que el GNC necesita “reglas simples y previsibles” para recuperar participación dentro del mercado energético.
Una visión similar expresó el vicepresidente de la Cámara de Expendedores de GNC, Oscar Olivero, quien remarcó que la actividad mantiene altos niveles de confiabilidad desde hace más de cuatro décadas. “Siempre sostuvimos la importancia de priorizar la seguridad en toda la cadena vinculada al GNC”, afirmó en diálogo con este medio.
Olivero aclaró que desde el sector nunca se cuestionó la necesidad de revisar las válvulas, sino la obligatoriedad de reemplazarlas aun cuando conservaran condiciones adecuadas de funcionamiento.
“Cada válvula debe ser inspeccionada de manera individual. Si está en buenas condiciones, puede continuar en servicio sin necesidad de ser sustituida automáticamente”, explicó.
El dirigente recordó además que los sistemas actuales incorporan dispositivos de corte eléctrico y alivio por sobrepresión y temperatura, diseñados para actuar ante eventos extremos.
En este sentido, Olivero consideró que la reducción de gastos puede traducirse en un incremento gradual de conversiones y, por consiguiente, en mayor volumen de venta en los surtidores.

REPAROS TÉCNICOS
El presidente de la Cámara Argentina de Productores de Equipos Completos para GNC, Pablo Brunella, sostuvo que el recambio asociado a la revisión periódica surgió originalmente a partir de incidentes detectados luego del desmontaje y reinstalación de válvulas.
Según explicó, el principal punto crítico está en el sistema de sellado de las roscas cónicas utilizadas en estos componentes. “Una vez desmontada la válvula, los filetes deformados no recuperan su geometría original y no puede garantizarse que mantenga las mismas condiciones de estanqueidad”, advirtió.
Desde CAPEC también señalaron que actualmente existen más de 120 modelos de válvulas en circulación y más de 80 centros habilitados para revisarlas, muchos de ellos trabajando sobre equipos cuyos fabricantes originales ya no tienen representación técnica en el país.
La entidad consideró que eso podría derivar en distintos criterios de evaluación sobre un mismo componente crítico.
Otro de los puntos observados por los fabricantes tiene relación con las diferencias entre las exigencias aplicadas a válvulas nuevas y reutilizadas. Según plantearon, la normativa vigente obliga a que los productos nuevos incorporen determinados dispositivos de seguridad, aunque algunas válvulas usadas podrían volver a habilitarse aun sin cumplir esas mismas condiciones.
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