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La suba de los combustibles impulsó una migración hacia productos de menor precio. El economista Guillermo Olivetto vinculó este comportamiento con un cliente “estoico” y más racional al momento de gastar.
En los surtidores comenzó a repetirse una postal que hasta hace poco aparecía de manera aislada: automovilistas que antes elegían combustibles premium ahora consultan precios, comparan opciones y terminan inclinándose por la nafta súper.
La tendencia aparece en paralelo con una etapa de mayor cautela en los gastos cotidianos. Para el analista de consumo masivo Guillermo Olivetto, el comportamiento actual del usuario refleja una transformación más amplia en la forma de administrar el dinero.
“Hoy el consumidor se volvió estoico. Actúa con moderación, prudencia y equilibrio. Evalúa mucho más cada decisión”, afirmó en diálogo con Surtidores.

El especialista aclaró que no cuenta con datos concluyentes sobre un corrimiento consolidado desde la premium hacia la súper, aunque sostuvo que el proceso resulta compatible con el momento económico actual.
“A medida que la economía se fue sincerando, las Estaciones de Servicio quedaron afuera de esa realidad. El combustible sigue siendo un gasto fijo para las familias, pero tiene una particularidad: al momento de cargar existe cierto margen para decidir cuánto gastar”, explicó.
Según el analista, allí aparece una diferencia importante respecto de otros servicios esenciales. “La luz o el gas llegan con un valor ya determinado. En cambio, cuando una persona va a la estación puede optar por cargar menos litros, elegir otro octanaje o postergar una carga completa”, señaló.
El economista dividió además las conductas de consumo según las características de cada segmento social y del parque automotor. Indicó que alrededor del 26 por ciento de las familias argentinas pertenece a sectores de clase media y media baja que poseen vehículos con varios años de uso. En esos casos, comentó, empieza a prevalecer una elección más enfocada en el rendimiento del bolsillo sin resignar confianza en la calidad del producto.
“Muchos usuarios priorizan una nafta de menor octanaje, pero continúan buscando estaciones de bandera reconocida que les den seguridad”, sostuvo.
Al mismo tiempo, aclaró que persiste otro grupo de clientes con mayor capacidad de gasto que continúa utilizando premium, principalmente en autos nuevos o seminuevos.
Para Olivetto, esa convivencia entre comportamientos diferentes dentro de una misma red comercial configura lo que definió como una “sociedad dual”.
“En una misma estación conviven consumidores muy racionales con otros que siguen privilegiando prestaciones superiores. Eso también obliga al empresario a trabajar con estrategias diferenciadas”, remarcó.
El consultor agregó que el mercado todavía no logra recuperar completamente el volumen de ventas en comparación al año pasado. “En términos interanuales, el despacho de combustibles sigue aproximadamente 0,7 por ciento por debajo”, indicó.
Frente a ese panorama, las Estaciones de Servicio comenzaron a profundizar herramientas comerciales para sostener ingresos y fidelizar clientes. Olivetto explicó que los operadores avanzan cada vez más en propuestas de conceptualización del negocio, mejoras en la atención y desarrollo de nuevos servicios complementarios.

“El consumo es más restringido, pero hoy los precios están más alineados con niveles internacionales y eso le permite al estacionero trabajar con otra previsibilidad respecto de 2023, cuando había valores muy atrasados”, analizó.
En ese marco, señaló que muchas bocas de expendio reforzaron promociones, ampliaron la inversión en tiendas de conveniencia y empezaron a utilizar con mayor intensidad campañas digitales y publicidad en redes sociales.
“La estación dejó de ser solamente un lugar de carga. Hay una búsqueda mucho más fuerte por atraer al cliente desde distintos servicios”, concluyó Olivetto.
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