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Especialistas advierten que los fenómenos climáticos cada vez más intensos obligan a verificar que las coberturas incluyan daños por viento, granizo y estructuras abiertas, una característica habitual en las playas de carga de combustibles
El fuerte temporal que afectó estos días a gran parte del país dejó una imagen que rápidamente recorrió al sector de expendio de combustibles: en Santa Rosa, parte del techo y las cenefas de una Estación de Servicio terminaron destruidas por la violencia de las ráfagas.
La tormenta llegó acompañada por lluvias intensas, caída de granizo y vientos de gran magnitud. En pocos minutos colapsaron desagües, hubo calles anegadas, postes dañados y viviendas afectadas. Entre las estructuras alcanzadas apareció también la cubierta de la expendedora de combustibles, una de las áreas más expuestas ante este tipo de fenómenos.
Para los directores de “Tiempo de Seguros”, Marcelo Deve y Fernando Tornato, lo ocurrido refleja una problemática que comienza a repetirse con mayor frecuencia en distintos puntos del país y que mueve a las compañías de seguro a reactualizar los análisis de mercado constantemente.

“El caso de La Pampa es el que viene sucediendo en muchos lugares de la Argentina, donde los fenómenos climáticos están afectando instalaciones que fueron construidas correctamente, pero que quizás no fueron calculadas para vientos de esta intensidad”, explicó Deve a Surtidores.
El analista remarcó que no se trata necesariamente de fallas estructurales ni de incumplimientos técnicos por parte de los operadores. “Yo no creo que un concesionario haga una estación fuera de las normas de seguridad que establece la compañía. Lo que pasa es que tal vez los materiales utilizados o las resistencias previstas quedaron por debajo de lo que hoy generan algunos temporales”, sostuvo.
Las imágenes del techo desprendido volvieron a instalar un tema sensible para el rubro: la necesidad de revisar en detalle las coberturas contratadas para proteger instalaciones que, por sus características operativas, tienen amplios sectores abiertos.
En ese mismo marco, Tornato dijo que muchas veces el titular de la estación cree estar cubierto frente a un evento meteorológico severo, aunque al momento de analizar la póliza aparecen limitaciones que pueden derivar en conflictos con la aseguradora.
“Lo primero que hay que verificar es que la póliza incluya cobertura para huracán, vendaval, ciclón, tornado y granizo”, indicaron.
Los broker señalaron que ese punto suele estar contemplado dentro de los seguros integrales o pólizas de incendio, aunque advirtió que existen cláusulas que requieren una revisión específica. “Hay contratos que excluyen construcciones que no tienen los cuatro lados cerrados. Y eso puede convertirse en un motivo de rechazo”, alertaron los expertos.
En el caso de las Estaciones de Servicio, esa condición resulta particularmente delicada porque las playas deben permanecer abiertas por cuestiones vinculadas a la ventilación y a normas de seguridad.
“En esta actividad sería imposible trabajar con instalaciones totalmente cerradas. Las estaciones necesitan espacios abiertos y eso ya fue discutido históricamente dentro del mercado asegurador”, explicaron.
Por ese motivo, los referentes del área seguros, recomendaron confirmar que exista una ampliación de cobertura que contemple expresamente techos, cenefas y estructuras aéreas características de la actividad.
“Puede haber todavía alguna póliza que mantenga esa exclusión. Pero eso sería un error de suscripción y también de asesoramiento”, aseguraron.
Y agregaron: “Entregar una cobertura a una estación sin contemplar los techos o las estructuras abiertas puede generar un problema serio cuando aparece un siniestro como este”.
Las cubiertas metálicas representan uno de los puntos más vulnerables frente a ráfagas de gran velocidad. A eso se suman cartelería elevada, columnas de iluminación y cenefas corporativas, componentes que suelen sufrir desprendimientos o deformaciones cuando el viento supera ciertos niveles.
En esos casos, además del daño propio sobre la estación, también pueden aparecer perjuicios sobre vehículos, propiedades linderas o personas que circulen por el lugar.

Por eso, desde el sector asegurador recomiendan revisar no sólo el capital asegurado destinado a reconstrucción, sino también los alcances de la responsabilidad civil y las cláusulas vinculadas a interrupción de actividades.
Asimismo, un cierre parcial de la playa por daños estructurales puede derivar en pérdidas operativas durante varios días, especialmente cuando deben realizarse inspecciones técnicas antes de reanudar la atención al público.
“Hoy una Estación de Servicio no puede quedarse solamente con la idea de tener una póliza contratada. Hay que revisar en detalle qué cubre, qué excluye y si realmente contempla las características propias de la actividad. Porque cuando ocurre un evento climático de esta magnitud, ahí es donde se ve si la cobertura fue bien asesorada o no”, sentenciaron los entrevistados.
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