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El avance de la carga eléctrica en bocas de expendio obliga a revisar coberturas y adoptar medidas concretas. Especialistas recomiendan informar a las aseguradoras, cumplir estándares técnicos y prevenir riesgos desde el diseño.
La llegada de cargadores eléctricos a Estaciones de Servicio ya no es un proyecto a futuro. Es una decisión que empieza a tomar forma en distintos puntos del país y que impacta de lleno en la operatoria y en las pólizas de seguro.
Desde el sector asegurador advierten que no hay todavía reglas específicas que ordenen estas instalaciones. Aun así, las compañías ya fijan criterios propios para aceptar o ajustar coberturas.

En diálogo con Surtidores, el especialista Marcelo Deve explicó que el foco está puesto en evitar incendios, sobre todo por el uso de baterías de litio. “Las aseguradoras están trabajando con guías técnicas que buscan reducir al máximo los riesgos en áreas de carga”, afirmó.
Entre los puntos más relevantes aparece una referencia concreta: hasta 600 kWh de energía total en el sector de carga y no más de 50 kWh por equipo. También se prioriza ubicar estos espacios en planta baja y evitar subsuelos, donde el acceso de los bomberos es más complejo.
La instalación tampoco es un tema menor. “Los cargadores deben estar sobre superficies no combustibles, protegidos de impactos y alejados de materiales inflamables”, detalló Deve. A eso se suma la necesidad de mantener distancias de entre 2,5 y 3 metros de cualquier elemento que pueda propagar fuego.
Otro aspecto clave es el control permanente. Las buenas prácticas recomiendan monitorear temperatura, voltaje y estado de las baterías en tiempo real. También activar alarmas ante fallas y llevar reportes periódicos para anticipar problemas.
Las medidas se completan con sistemas de detección de gases, rociadores automáticos y equipamiento eléctrico con certificación ATEX. Todo apunta a reducir la posibilidad de ignición y a actuar rápido ante cualquier incidente.
Pero el punto más sensible recala en la cobertura. Al respecto, Deve fue directo: “Antes de instalar un cargador eléctrico, hay que avisarle a la compañía de seguros”.
Fernando Tornato, también consultor del mercado asegurador, reforzó esa advertencia. “El seguro se contrató con determinadas condiciones. Si eso cambia y no se informa, puede interpretarse como agravación del riesgo o reticencia”, explicó.
Y fue más allá: “En un siniestro, eso puede derivar en un rechazo de la cobertura. Por eso es clave comunicarlo antes de hacer la obra”.
El especialista agregó que no importa si el cambio finalmente implica o no un mayor riesgo. “La obligación es informar. Después la compañía decide si mantiene la póliza, aplica un costo adicional o pide ajustes”, indicó.

Además, subrayó que la carga eléctrica no es un agregado más dentro del negocio. “Es una tecnología distinta, con riesgos propios. Requiere mantenimiento específico, personal capacitado y control permanente”, señaló.
En las Estaciones de Servicio, la incorporación de estos equipos empieza a analizarse con mayor frecuencia. Y el mensaje que baja desde el sector asegurador es claro: primero, informar. Después, instalar. “Queremos avanzar con la carga eléctrica, pero con respaldo y sin sorpresas. La clave es hacer todo bien desde el principio”, concluyeron los entrevistados.
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