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La secretaria de Energía, María Tettamanti, afirmó que la decisión de las petroleras sobre los valores de los combustibles fue tomada sin intervención oficial. Defendió un esquema basado en acuerdos entre privados.
La secretaria de Energía de la Nación, María Tettamanti, fijó la postura del Gobierno frente a la política de precios de los combustibles y dejó en claro que la actual administración no participa en su definición. Según explicó, los valores que hoy se observan en el mercado son el resultado de acuerdos entre empresas del sector, sin injerencia estatal.
En el marco del evento Ámbito Debate Energía y Minería 2026, la funcionaria señaló que la reciente decisión vinculada a los precios fue producto de una “autorregulación” alcanzada entre actores privados. En ese esquema, participaron tanto refinadores como productores de crudo, quienes evaluaron distintas variables antes de avanzar con un entendimiento común.

“Fue una decisión tomada por las empresas, en función del impacto que los precios tienen sobre la demanda y la situación particular de cada compañía”, sostuvo Tettamanti. De este modo, buscó despejar cualquier interpretación que vincule al Estado con una eventual intervención o coordinación en la política comercial del sector.
Durante su exposición, la secretaria contrastó el enfoque actual con el aplicado en etapas anteriores. En ese sentido, remarcó que el Gobierno optó por no aplicar medidas regulatorias sobre el mercado de combustibles. “No frenamos exportaciones ni controlamos precios”, afirmó.
El planteo oficial se apoya en la idea de que la participación estatal en la fijación de precios genera efectos negativos en toda la cadena energética. Según Tettamanti, cuando el Estado interviene de forma directa, se abre un escenario de incertidumbre que impacta de manera amplia en la actividad.
“Cuando el Estado empieza a intervenir en los precios, se genera incertidumbre. Y eso deriva en pérdida de confianza”, indicó. A partir de allí, describió una secuencia que, a su entender, afecta el desarrollo del sector: menor acceso al crédito, caída de inversiones, disminución de la producción y, finalmente, pérdida de empleo.
Bajo esta mirada, el Gobierno sostiene que la mejor vía para garantizar el funcionamiento del mercado es permitir que las empresas definan sus estrategias en función de sus propios costos, expectativas y condiciones de competencia.

La secretaria insistió en que el rol del Estado debe limitarse a establecer reglas claras y previsibles, sin intervenir en las decisiones comerciales de los actores privados. En este sentido, destacó que el objetivo es consolidar un entorno que favorezca la inversión y la expansión de la actividad energética.
Para Tettamanti, la respuesta a estos desafíos no depende de una mayor participación estatal, sino por fortalecer el funcionamiento del mercado. “Estamos dejando que los mercados se autorregulen”, resumió.
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