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Con precios del barril perforando la barrera de los 100 dólares y una cuenta compensadora que se acerca a su vencimiento, el sector ajusta márgenes y evalúa próximos movimientos. La mirada de Daniel Montamat sobre un mecanismo pensado como transitorio.
El avance del Brent hacia la zona de los 100 dólares está reconfigurando el tablero del negocio de los combustibles. Con valores en surtidor alineados a una referencia interna de 90 dólares por barril, las compañías refinadoras y productoras operan bajo un esquema que buscó amortiguar la volatilidad internacional, pero que comienza a exigir definiciones en el corto plazo.
El mecanismo vigente se apoya en una cuenta compensadora que permite sostener precios cuando el crudo se ubica por sobre un umbral definido. El régimen tiene una duración de 45 días, por lo que su vigencia se acerca a un punto de definición. “Si el barril baja de ese límite, se sostienen los precios para compensar el crédito de los productores respecto de los refinadores”, opinó el exsecretario de Energía Daniel Montamat. Pero advirtió que, en el escenario inverso, la sustentabilidad se vuelve más compleja.

Con el Brent instalado en niveles de tres cifras, las empresas comenzaron a recalibrar sus estrategias: “En esos valores, el régimen es difícil de sostenerse en el tiempo, y algún reajuste de los combustibles puede venir”. La alternativa para postergar esa corrección sería extender el sistema de compensaciones y continuar negociando una referencia interna desacoplada del crudo por un período adicional.
Las principales petroleras que operan en el país han acompañado este esquema en busca de estabilidad. Sin embargo, el carácter transitorio del mecanismo siempre estuvo presente. “Se planteó como un régimen provisional”, remarcó el exfuncionario, al tiempo que subrayó una limitación estructural: la imposibilidad de sostener indefinidamente precios internos alejados de las referencias globales.
En el caso de YPF, la cuestión adquiere una dimensión adicional. Al cotizar en mercados internacionales, la compañía debe resguardar los intereses de sus accionistas. “No puede establecer precios internos que estén alejados de las referencias internacionales”, explicó Montamat a Surtidores, señalando que cualquier desvío prolongado podría impactar en su valuación.
En este marco, las decisiones que se adopten en las próximas semanas serán determinantes. El vencimiento del esquema vigente coincide con un contexto internacional incierto, donde la evolución del precio del crudo está atada a los factores geopolíticos.

Uno de ellos es la situación en el estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el transporte global de petróleo. Para Montamat, la normalización de esa vía podría acelerar una corrección a la baja en los precios. “Si se recupera la operatividad del estrecho de Ormuz, el petróleo va a bajar más rápido de lo que algunos creen”, sostuvo.
Bajo esa hipótesis, el Brent podría retroceder hacia la zona de los 80 dólares en un plazo relativamente corto, lo que aliviaría la presión sobre el esquema local y permitiría recomponer el balance de la cuenta compensadora. No obstante, ese escenario depende de una evolución internacional todavía imprevisible.
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