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Eficiencia energética, compras más inteligentes y servicios mejorados aparecen como ejes concretos para atravesar un ciclo que exige decisiones rápidas. La mirada de especialistas del sector suma claves prácticas para el día a día de los surtidores.
La economía transita una etapa de reacomodamientos que están ajustando las dinámicas de consumo y llevando a los distintos sectores a ajustar sus estrategias. Los cambios en el poder adquisitivo, junto con nuevas pautas de gasto y una actualización de los precios relativos, configuran un escenario más exigente, pero también más dinámico para las actividades vinculadas al movimiento cotidiano.
Las Estaciones de Servicio reflejan esas variaciones casi de manera inmediata. Las decisiones de carga, la frecuencia de consumo y la evolución de los costos inciden directamente en su operatoria diaria. Se trata de un negocio históricamente apoyado en altos volúmenes y márgenes acotados, que hoy pone a prueba su capacidad de adaptación frente a un entorno en transformación.

En este escenario, el análisis de Mauricio Roitman, presidente de la comercializadora Energeia, aporta un enfoque concreto para sostener la actividad sin resignar rentabilidad. “Hoy la energía pasó a ser uno de los principales costos operativos de una estación y hay herramientas concretas para reducirlo”, explicó en diálogo con Surtidores.
Uno de los puntos centrales se vincula con la energía. Roitman plantea que reducir el costo eléctrico dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad. “La autogeneración con energía solar permite estabilizar costos en el tiempo y ganar previsibilidad”, sostuvo. En esa línea, agregó que “con esquemas de financiamiento adecuados, la inversión se paga prácticamente sola con el ahorro generado”. A esto se suma la posibilidad de aprovechar beneficios fiscales del Régimen de Incentivo a las Inversiones, que mejora la ecuación económica y acelera los plazos de recuperación. “El componente impositivo es clave para mejorar la rentabilidad de estos proyectos”, remarcó.
El foco también se posa sobre el negocio del GNC, donde todavía hay margen para mejorar. “Muchas estaciones siguen comprando gas con esquemas poco competitivos por no analizar alternativas”, advirtió. “Hay que salir a buscar ofertas, comparar contratos y entender cómo se compone el precio del gas”, agregó. En paralelo, adaptar las instalaciones para captar el segmento de transporte pesado empieza a ganar peso. “El crecimiento del GNC en camiones abre una oportunidad concreta para quienes estén preparados”, afirmó.

Otro aspecto que aparece en el radar es el desarrollo de la tienda. “No puede ser un complemento menor, tiene que ser una unidad de negocio en sí misma”, indicó Roitman. La sugerencia es avanzar en propuestas gastronómicas y de servicios que eleven el ticket promedio y fidelicen al cliente.
Estas recomendaciones no surgen en el vacío. En los últimos meses, informes sectoriales vienen mostrando un combo complejo para las estaciones. Se combinan ventas más débiles, aumento de costos laborales y energéticos, y una presión impositiva que achica márgenes. En ese tablero, cada decisión cuenta.
Frente a ese panorama, Roitman plantea: “las estaciones que logren reducir sus costos energéticos, optimizar la compra de gas y profesionalizar sus servicios tendrán más herramientas para sostenerse y crecer, incluso en un mercado exigente”.
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