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Con una red instalada, experiencia técnica acumulada y un recurso abundante en Vaca Muerta, el sector vuelve a mirar al Gas Natural Comprimido como una opción de crecimiento posible.
En los últimos meses, distintos informes sectoriales remarcaron que el GNC mantiene ventajas estructurales difíciles de ignorar: menor costo operativo frente a los combustibles líquidos, infraestructura extendida en todo el país y un parque automotor ya adaptado que supera el millón y medio de vehículos. A esto se suma el interés creciente por alternativas más limpias en un mercado que empieza a incorporar nuevas tecnologías de movilidad.
Las Estaciones de Servicio, en ese marco, encuentran en el GNC una herramienta vigente para sostener volumen de ventas y diversificar ingresos. Incluso, la aparición de surtidores eléctricos y nuevas energías no desplaza al gas, sino que lo posiciona como un combustible de transición, especialmente en el transporte pesado y urbano.

Sin embargo, el panorama internacional introduce cautela. El ingeniero Gerardo Rabinovich, vicepresidente del Instituto de la Energía General Enrique Mosconi, analizó ante Surtidores que el rumbo del GNC no puede desligarse de lo que ocurra con los precios globales.
“Hoy es muy difícil poder prever si existe alguna oportunidad para el GNC viendo la escalada del petróleo y del gas en el mundo como producto del conflicto en Medio Oriente. Hay que esperar un poco a ver cómo se va resolviendo y estabilizando la situación”, explicó.
El especialista recordó que el desarrollo del GNC en el país tuvo un origen específico: “Fue el producto de un gas barato y una política pública destinada a sustituir combustibles líquidos en la década del 80”.
“El esquema cambió”, sostiene. “Esas políticas públicas no existen y tampoco el gas barato, aunque sí abundante. Por lo tanto no veo a primera vista una voluntad de lograr una mayor penetración del GNC ya sea en buses o en vehículos particulares”, advirtió.
Aun así, Rabinovich dejó una puerta abierta. Señaló que el futuro dependerá de cómo evolucione el mercado internacional y del avance de los proyectos energéticos locales. “Si el mercado internacional nos permite ser más competitivos, probablemente los precios internos se acomoden y el gas gane terreno en distintas actividades”, sostuvo.

El antecedente de Estados Unidos aparece como referencia inevitable. La expansión del shale gas permitió una transformación profunda de su matriz energética, con impacto directo en la industria y la generación eléctrica. Argentina, con recursos similares, podría transitar un camino comparable si logra condiciones de competitividad.
En ese sentido, Rabinovich cerró con una mirada que deja abierta la expectativa: “Creo que estamos en un momento donde es difícil prever hacia dónde se van a dirigir los acontecimientos, pero si el mercado se ordena y el gas logra recuperar competitividad, el GNC puede volver a ser una herramienta clave para el desarrollo energético y productivo del país”.
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