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La reestructuración del área energética le otorga nuevas funciones para regular, fiscalizar y monitorear el mercado, desde la exploración hasta la refinación, el transporte y la venta.
El Gobierno nacional avanzó con una nueva reorganización del área energética al redefinir los objetivos y funciones de la Subsecretaría de Hidrocarburos, que pasará a tener un rol más amplio en la supervisión y planificación del mercado de combustibles y gas.
La medida fue formalizada a través del Decreto 146/2026, que introduce modificaciones en el organigrama del Ministerio de Economía y establece nuevas atribuciones para distintas áreas del Gobierno. En ese marco, la Subsecretaría de Hidrocarburos, concentrará funciones vinculadas tanto a la formulación de políticas como al control operativo de las actividades del sector.
Entre los principales objetivos definidos se encuentra asistir a la Secretaría de Energía en el ejercicio de sus atribuciones como autoridad de aplicación del marco regulatorio del gas y del régimen jurídico de otros combustibles, cualquiera sea su origen. Esto implica participar activamente en el diseño, ejecución, seguimiento y control de la política nacional vinculada con la exploración, producción, transporte, refinación y comercialización de los recursos energéticos.

La nueva estructura también refuerza el rol del organismo en el análisis del funcionamiento del mercado de hidrocarburos, en particular en un contexto de mayor desregulación de las actividades energéticas. En este sentido, se prevé que la Subsecretaría intervenga en el estudio del comportamiento de los mercados y promueva políticas orientadas a mejorar la competencia y la eficiencia en la asignación de recursos.
Otro de los ejes centrales del nuevo esquema es la supervisión de las concesiones y permisos vinculados a la actividad petrolera. La dependencia tendrá participación en los procesos de otorgamiento de permisos de exploración, concesiones de explotación y transporte, además de intervenir en el análisis de auditorías de reservas hidrocarburíferas en todo el país.
En paralelo, el decreto también establece que el área deberá fiscalizar el cumplimiento de las obligaciones que corresponden a las empresas del sector, incluyendo el pago de regalías, cánones y otros compromisos derivados de los contratos de explotación. Asimismo, tendrá un rol en el control de servidumbres y en la supervisión de los derechos y obligaciones de los concesionarios.
La seguridad de las operaciones energéticas constituye otro de los puntos destacados dentro de las nuevas atribuciones. La Subsecretaría ejercerá funciones de control sobre las condiciones de seguridad en las actividades de exploración y explotación, así como en las instalaciones vinculadas con el almacenamiento, la elaboración, el transporte y el expendio de combustibles.
Dentro de ese marco, el organismo también tendrá facultades para intervenir en la regulación técnica del sector, incluyendo la elaboración de propuestas normativas sobre especificaciones de combustibles, refinación y comercialización de petróleo y derivados. Estas tareas abarcan además la caracterización técnica de los productos y el seguimiento de su calidad.
Un aspecto particularmente relevante para el funcionamiento del mercado será la administración de los sistemas de información del sector energético. El decreto establece que la Subsecretaría deberá gestionar bases de datos vinculadas con la producción, transporte, refinación y comercialización de hidrocarburos, así como registros de empresas refinadoras y comercializadoras de combustibles líquidos.
Esta centralización de la información apunta a mejorar la capacidad del Estado para monitorear la evolución del sector, detectar distorsiones en el mercado y fortalecer los procesos de toma de decisiones en materia energética.
La normativa también prevé que el área intervenga en la definición de las modalidades de operación y contratación dentro de su ámbito de competencia, así como en los procedimientos de autorización para la importación y exportación de hidrocarburos y combustibles.
En paralelo, la Subsecretaría tendrá a su cargo tareas de fiscalización vinculadas al gas licuado de petróleo, incluyendo el ejercicio del poder de policía en materia de seguridad y comercialización tanto a granel como fraccionado. También deberá coordinar acciones con otros organismos para evitar la evasión del impuesto sobre los combustibles líquidos y el gas natural.

El decreto establece además que el organismo colaborará con la Secretaría de Energía en el ejercicio de los derechos derivados de las acciones que posee el Estado nacional en empresas vinculadas con el sector energético, consolidando así su participación en la gestión estratégica de la actividad.
En términos generales, la reorganización apunta a concentrar funciones que anteriormente se encontraban distribuidas entre distintas subsecretarías, como las de combustibles líquidos, combustibles gaseosos y transición energética, cuyos objetivos fueron suprimidos en la nueva estructura administrativa.
La reforma se inscribe en un proceso más amplio de reorganización del Ministerio de Economía orientado a simplificar estructuras administrativas y redefinir responsabilidades dentro del gabinete económico. Mientras se completa la reestructuración interna, el decreto establece que continuarán vigentes de manera transitoria las áreas inferiores existentes, con sus respectivas funciones y dotaciones de personal.
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