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Especialistas del sector anticipan un escenario de crecimiento donde la carga dejará de ser un experimento para transformarse en una fuente real de ingresos. ¿Cuáles serán los modelos de negocio?
Durante años, la instalación de cargadores fue más un gesto de innovación que una fuente de rentabilidad. Sin embargo, con el ingreso al país de nuevas marcas y un cupo de 50.000 vehículos eléctricos e híbridos enchufables, el tablero empieza a moverse.
“Hasta ahora teníamos cargadores pero casi no había autos. Ahora vamos a tener autos, y con ellos, la necesidad real de puntos de carga“, destaca Sergio Norberto Álvaro, presidente de AAVEA y miembro de Álamos.
El especialista advierte a Surtidores que el fenómeno podría replicar lo que vivió el mercado argentino del GNC: una expansión que nació de la demanda y que transformó a las Estaciones en nodos estratégicos de un nuevo servicio.

Sin embargo, los primeros ensayos del modelo de negocio diseñado por las petroleras ya dejaron ver ciertas complicaciones. Los empresarios del rubro analizan alternativas para lograr un esquema de remuneración equilibrado, hasta que se establezcan las reglas regulatorias definitivas.
Hoy el cobro por minuto o por membresía domina la escena, pero ambos especialistas coinciden en que se trata de modelos transitorios.
“La membresía es una etapa de paso: lo ideal será pagar por el servicio de recarga según la energía y el tiempo de carga“, explica Álvaro. Este esquema permitiría segmentar tarifas por potencia, tipo de vehículo o franja horaria, al estilo de lo que ya ocurre en otros países.
En mercados más desarrollados como Chile y Uruguay, donde la electromovilidad ya forma parte del paisaje urbano, las Estaciones de Servicio se consolidaron como puntos naturales de carga. Allí, el negocio se integra con cafeterías, tiendas o servicios de mantenimiento, de manera que el usuario aprovecha la espera mientras carga el auto.
Esa misma evolución, señala Gustavo Salerno, responsable de desarrollo de negocios de movilidad eléctrica en Scame Argentina, podría replicarse en el país. “El usuario valora la comodidad y la seguridad de la Estación. No solo viene a cargar energía: viene a hacer una pausa, a consumir otros servicios. Esa es la clave del negocio que viene“, asegura.
Con una mejora en la regulación y la tecnología, los entrevistados imaginan un esquema de comercialización más preciso y atractivo: venta directa de energía medida por kWh certificado, tarifas dinámicas según la velocidad de carga y la franja horaria, programas de fidelización integrados con las tiendas de conveniencia, y paquetes de servicios combinados que permitan al cliente abonar la recarga junto con otros consumos dentro de la Estación.
En este modelo ideal, la infraestructura se vuelve rentable y transparente, y la experiencia de carga se transforma en un nuevo eje de negocio para los estacioneros.

TECNOLOGÍA: CONECTORES Y BATERÍAS QUE CAMBIAN LAS REGLAS
El avance tecnológico también empuja el cambio. Álvaro anticipa que el próximo desafío será unificar conectores en toda Latinoamérica para evitar la fragmentación que hoy existe entre los estándares europeos (CCS2), chino (GB/T) y Tesla.
“Sería bueno tener un tipo de conector asociado a todo el continente. En Argentina se impone el europeo, pero falta definirlo por norma“, explica y recuerda que la estandarización permitiría reducir costos y mejorar la interoperabilidad entre redes, un paso fundamental para masificar el uso.
En paralelo, el sector sigue de cerca el desarrollo de las baterías de estado sólido, una tecnología que promete más autonomía y tiempos de carga muchos menores. De esa forma, el mismo cargador podría atender más vehículos por día, mejorando la rentabilidad por unidad instalada.
Mientras las ventas de autos eléctricos crecen, las Estaciones de Servicio se perfilan como el punto de encuentro entre movilidad, energía y experiencia de usuario. Lejos de ser un cambio drástico, el proceso será gradual, pero inevitable.
“Hoy la carga sigue siendo un atractivo, pero en pocos años será un servicio tan habitual como el combustible líquido“, resume Salerno. Con la evolución de los vehículos, la tecnología de baterías y la demanda creciente, el mercado de la electromovilidad parece listo para despegar. Y cuando lo haga, las Estaciones de Servicio tendrán nuevamente un papel protagónico en la transición energética del país.
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