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Avanzaron en mejoras de rentabilidad para las bocas que despachan menos de 300.000 litros mensuales, pero también sobre otros aspectos generales que preocupan al sector, como los pasivos ambientales y los capitales de trabajo
Después de muchos años de ser desairados por la petrolera, a partir del momento en que el Gobierno asumió el control de YPF los operadores de la red tuvieron la oportunidad de plantear la reivindicación de varios reclamos históricos. Antes de la elaboración del plan estratégico, las cámaras empresarias aprovecharon para presentar una serie de propuestas tendientes a mejorar la rentabilidad de las Pymes del rubro.
Fue así como consiguieron optimizar algunos puntos interesantes como el reintegro del 0,25 por ciento del pago electrónico, la rebaja al 4 por ciento por el canon del GNC y mayor abastecimiento a las estaciones de servicio.
Después de los anuncios, la firma aclaró que no habría más concesiones de las que se difundieron en ese momento. No obstante, desde la Asociación de Operadores de YPF señalaron que con respecto a los pasivos ambientales “se acordó con los directivos de la compañía en comenzar a trabajar en forma inmediata sobre este tema, evaluando distintas opciones para la cobertura de los riesgos”.
“Nuestra entidad se encuentra elaborando un detallado análisis sobre las opciones, orientándonos a un sistema que además de asegurar los casos de siniestros sea capaz de desarrollar un plan de gestión para solucionar todos los pasivos ambientales que se generen, sobre la base de los principios legales que corresponden en el caso del combustible consignado”, difundieron.
Con respecto a los capitales de trabajo aclararon que “la política definida por YPF es la de respetar la letra y el espíritu original de los contratos firmados, esto significa que en cada caso particular, frente a la firma de los nuevos contratos de bandera, se aplicará la cláusula respectiva en materia de exigibilidad, que resulta variable en cada caso particular, y que define el momento de devolución de cada capital, o en su caso, la prórroga o caducidad del mismo”.
Así y todo, los locales de YPF más chicos, que despachan por debajo del punto de equilibrio no tienen asegurada la permanencia en el negocio. Cláusulas centrales, como el impuesto al cheque, continuarán funcionando de la misma manera como hasta ahora. Para YPF este gravamen representa aproximadamente 80 millones de dólares al año que no estaría dispuesta a resignar. En promedio una boca de expendio paga por mes 30.000 pesos, que según explican dirigentes del rubro debería estar a cargo de la petrolera por funcionar bajo el sistema de consignación.
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